DE CARNAVALES, TERTULIAS Y GENTES DEL BILBAO DE LAS SIETE CALLES-SEGUNDA PARTE




CARNAVAL EN SAN SEBASTIAN 1900


¡ Hay que pena, se fue lo bonito,
cuando Bilbao era solo un bochito,
hoy hay rascacielos como en New York,
ya lo más castizo desapareció!

Ciertas personas  disfrazadas en el carnaval aprovechan para agredir al regidor capitular, en la plazuela de Santiago, aprovechando la impunidad que les da el disfraz en el año 1728.
En 1804 bailes en la Casa Consitorial y corridas de toros en la plaza vieja, con motivo del carnaval.
En 1811 hubo bailes de carnaval en el Consulado de Bilbao, en el Teatro de la Villa tres días de baile y fuegos nocturnos.
En 1814 se prohibe el uso de máscaras y disfraces durante el carnaval, debido a los excesos y abusos.
Los bailes en el Teatro de la Villa era una constante durante muchos años, celebrando los carnavales, las comparsas recorren las calles, algunas comparsas formaban parte de una estudiantina.
Se baila la Sorgin Dantza, que es un baile propio de los carnavales, sorginas las mujeres y los machos intxisus, en Bilbao era poco conocido, estos bailes vienen de los carnavales guipuzcoanos. Jóvenes en comparsa recorren las calles bailando Aurreskus.
Hay una Estudiantina de la Sociedad Euskalduna de Valladolid en el año 1883, eran los estudiantes bilbaínos de la Universidad de Valladolid.
Los restaurantes y bares piden permiso para ampliar el horario de cierre. Hay bailes de máscaras los días 4 y 6 de febrero en la Sociedad del Sitio de Bidebarrieta.
En el Café Colón de Hurtado Amézaga, Circulo Burgalés y en el Casino Republicano celebran bailes de disfraces, muy concurridos y con mucha animación.

En el año 1898 existió un café llamado La Perla, sus propietarios eran Romualdo Cestafé y Victoriano San Deogracias, estaba en la calle San Francisco, 46. Daba bailes de disfraces con piñatas, fue de corta vida cerró sus puertas en el año 1900.
A principios del siglo XX se levantaban dos tribunas en la calle Gran Vía de Bilbao, para ver los paseos en distintos carruajes engalanados para tal ocasión. Por allí pasaban las comparsas de los carnavales, más bien desfilaban de cara al público.

EL CARNAVAL DE 1908
Fue precisamente en el Carnaval de ese año, desde el amanecer, el cielo se disfrazó de negro, los montes blancos, las calles, los estanques y los transeuntes surtidores, pues jarreaba agua por todos lados.
Fue un disfraz general, hasta la temperatura se disfrazó de diciembre.
La lluvia y el granizo se sucedieron durante todo el día, a pesar de los pesares a las 11,30 de la mañana, estaba el paseo de la Gran Vía muy concurrido y con un gran número de mascaras, como no se recordaba de otros años.
A esa hora el desfile de la banda de música de Santa Cecilia, niños disfrazados con mucho gusto. Algunos carruajes engalanados particulares se presentaron al paseo, pero los chaparrones obligaron al jurado a suspender el concurso infantil.
Al anunciarse la suspensión del desfile, la gente bajo de la Gran Vía a la Plaza Nueva, formándose allí un paseo muy animado, donde se hizo derroche de confetti y buen humor.
Por la tarde continuaba diluviando sin piedad, no obstante la Gran Vía comenzó animarse de público, que tenía ganas de divertirse.
Deliberación del jurado si debía celebrarse o no. 
Se avisó que venía a presentarse ante el jurado la mascarada de "Ande Donato" se avisó a la banda de música que estaba refugiada en los soportales de la Diputación, para recibir a los de Donato.
Los alegres socios de la ya célebre tertulia dieron la nota característica del día.
Formaban unas cuarenta parejas de aldeanos y aldeanas clásicamente vestidas, detrás la autoridad, el aguacil y la banda de tamborileros.
En ellos no faltaba detalle eran dignos de admiración, trajes verdaderamente notables a la antigua usanza, empuñando chuzos o varas de lanza.
Los de Donato han revuelto cielo y tierra buscando ajustarse a la tradición, las caretas, las pelucas de los alcaldes, síndicos y demás clase funcionarial.
Cantaron unos cuplés con mucha gracia, bailaban al son del tamboril, el alcalde hacía valer su autoridad impidiendo que se bailase a lo "Agarrao" y de nuevo un aguacero y todo el mundo se dispersó.

La canción decía así:
Año pasao A´alcate,
cobransa te quisió, 
por eso de errai-tarras,
ninguno te vinió,
Pacho de Sorginsulo
que te llegó a venir,
Pero Seladoriak
seguir que te seguir.
Este año L´Alcate
ya te permitirió
por eso de Chori-Erri 
ya te hemos veniro
a disir y todos
T´amos querido ver, 
dejar vacas y pronto
T´echamos a correr
un parol Erredonda
en el metá meta 
con Sagusar pintao
t´esta en el portao 
Arriba la elegransia.
Donato nos dijo 
Pencas en abundancia
no faltará el humor,
la gente no se asustó
por los chaparrones
Asistiendo a los Campos Elíseos y a la Casilla donde más bien que bailar, nadar.



LA COMPARSA DE LOS BEBÉS AÑOS 1910.

Las comparsas en Bilbao se formaban en las tertulias, amantes del bel canto, que nunca faltaban en las tabernas de las Siete Calles, Atxuri y Bilbao la Vieja.
Una de las comparsas que salía regularmente era la llamada  La Palma, en la que sus componentes vestían al estilo de los pajes de la Edad Media, pero había otras Los Cesantes, Los Pierrots, Los Bebes, Los Marineritos, Los Húngaros, Los Astrónomos, Los Bohemios y algunos otros más.
La víspera de Carnaval, sábado era costumbre trasladarse en formación, vestidos, pero sin antifaz o careta, a cara limpia, ante el Gobierno Civil, que entonces estaba en la calle Alameda Mazarredo, donde también estaba Correos y Telégrafos.
La presencia de las comparsas en ese lugar suponía un acto de cortesía  y agradecimiento por haberles autorizado la salida, con la aprobación de las canciones, que muchas veces sino había autoridad a la vista se cambiaba la letra por otra que levantaba sarpullidos.
Después de la serenata de honor se retiraban a sus locales de ensayo, léase tascas en los que pernoctarían, porque de sus domicilios se habían despedido hasta pasado el miércoles de ceniza.
La comparsa de los Cesantes, salían montados en un carro tirado por tres caballos en punta, carro dispuesto de tal forma que parecía un figón. Tenía bancos corridos y provisiones de boca, a base de jamón, chorizo, refrescando el gaznate en sus frecuentes paradas, corriendo de mano en mano el porrón que se abastecía de un autentico y hermoso pellejo de vino de la Rioja, originario de Cenicero.
Este cómodo medio de locomoción que usaba la comparsa les permitía trasladarse el martes, al jaranero pueblo guipuzcoano de Eibar, donde se les esperaba todos los años con los brazos  abiertos y las tascas en igual disposición.
Los Cesantes hacían honor a su nombre, no daban golpe en sus ocupaciones hasta bien entrada la Cuaresma.
La paliza de los Carnavales los dejaba hechos migas, regresando  a sus casas don de la parienta, les recibía amorosamente curándoles como a parturienta primeriza.
El disfraz consistía en un traje de etiqueta, con más verdín en la levita que en bajamar en la Rampla del Chorizo, en los bajos pantalones negros y las botas bien lustradas.
Francisco Mericaechevarría, más conocido por Tranquilo, empleado del Banco Vizcaya, pendolista de primera fila (palabra en desuso, que quiere decir persona que escribe a mano con excelente letra).
Era director de la comparsa que salía de la taberna de Donato, en la calle Barrencalle Barrena, justificó aquél año su apodo.
Los trajes de pierrots, que daban nombre a la comparsa eran ese año de raso blanco, botones forrados en negro, así como la gola y guantes. Antifaz blanco de seda y cubriendo la cabeza, los sombreros de Gorostiaga y Saralegui que les hicieron a precio de amigo.
Los de Donato tenían mucha solera en los carnavales.
Todo en orden, con ánimos y esperanzas de ser los mejores, rodeando a su director el gran Tranquilo.
Entra en la taberna su mujer sudorosa, Paco le dijo ya puedes alquilar el traje de payaso. ¿Que pasa? ¡ Ha muerto tu madre!
Se hizo silencio, Tranquilo sin inmutarse lo más mínimo, terminó el vaso, lió un pitillo y haciendo un gesto a su esposa para que fuese por delante, él le siguió con su andar de puntillas.
La cuadrilla quedó consternada ¡Que hacer? sin Tranquilo, el director de la comparsa.
Solucionados los trámites del funeral de su madre, salieron la comparsa de los Pierrots, él sin antifaz y el resto de la comparsa con grandes lazos negros de crespón en el brazo izquierdo.
Durante una semana durante los carnavales y por su falta de asistencia en todos esos días al banco fue despedido, recoja usted sus cosas y no deje nada en el cajón, según dicen fue esta la única ocasión en la que perdió el control y se quedó de una pieza.
La comparsa de los Húngaros, con indumentaria de gitanos y en lugar de antifaz, crema de betún tiznando rostros y manos.
Manejaban el pandero y como música de fondo los ralladores y aquí tenemos una de sus coplas.

Esta humilde caravana, que ha venido desde Hungría,
nombrará los personajes más célebres de la villa.
Ahí le teneis a Macala
y al simpático Lorito
a Chistu y a Barragán
y al sablista don Pepito,
célebres en esta villa
con Santan La Chirlora,
que es de igual categoría.




COMPARSA LA BILBAINA, AÑO 1910

El Carnaval
 bilbaíno ¿Que ha sido de tí?. Aquel alborozo carnavalesco que demostraste tener durante la época arriba mencionada, se eclipsó por los tiempos modernos.
La juventud enardecida al acercarse las Carnestolendas, preparaba para aquellos felices tiempos, llenos de paz y alegría a divertirse de lleno durante los tres días de fiestas profanas.

En la sociedad El Progreso, se acordó el duelo entre un oficial del ejército Federico Salazar y Baldomero Olabarría que era el editor del periódico El Vizcaíno Originario en el año 1843. Antes que él, lo fue Víctor Luis Gaminde.
Los padrinos fueron José Allende Salazar coronel del ejército y Víctor Luis Gaminde escribano de Bilbao.
El Solaz Bilbaíno en el año 1881 era una sociedad de recreo, en la calle Barrencalle Barrena, 18 piso principal. Figuraba como responsable de la misma, era Gregorio de la Mella.





JOSÉ LAZURTEGUI, CON SU 
EQUIPO DE CAMPAÑA, AÑO 1874.


Otro lugar de esparcimiento y punto de encuentro fue el café de Lazurtegui, en la Plaza Nueva dos. Los dueños los hermanos Francisco y José Domingo Lazurtegui Moja.
José perteneció como voluntario a la Sexta Compañía de Auxiliares, bajo el mando del capitán Guillermo Celayaran. Hay una mala foto de periódico donde se le ve con su equipo de guerra.
Por ese café paso gente famosa como el bardo Iparraguirre con su guitarra, el músico Nicolas Ledesma y gentes del pueblo.
En el año 1868 solicita el café permiso para un baile de piñata, con carácter benéfico. En su amplio salón acudían las comparsas de los carnavales. Francisco figuraba en los censos y padrones como comerciante y cafetero, cabo de barrio de la Plaza Nueva y de la calle de la Reina, ademas de todo esto Alcaide de la Casa Galera de Bilbao.


Decía la prensa de 1877 que el martes de carnaval ha sido entretenidísimo con el encierro de La Sardina, en los Campos, en el Café Lazurtegui, en los Salones de la Amistad, en el Gimnasio y por el Paseo del Arenal.
Estuvieron de bote en bote y no hubo ningún incidente.
Francisco Lazurtegui Moja fue bautizado en Bilbao el 13 de febrero de 1828 en San Nicolás de Bari y su hermano José Domingo el 7 de septiembre de 1830, en el mismo lugar.
Sus padres Francisco Lazurtegui Leibar y María Juana Moja Gastelu-Yturri. Francisco padre, fue impresor y librero, teniente retirado de los Tiradores del Batallón Franco de Burgos, jefe de la segunda partida de Miqueletes de Bizkaia y rematante de sisas municipales de Bilbao. 


Decía la prensa : Despedida de soltero en un cuchitril, se llamaba el cuchitril Morro Negro y fue una cena en abril de 1914.
La taberna restaurant de Morro Negro, actualmente la explota la viuda de Lauri en 1922. Perteneció durante muchos años al famoso Morro Negro y más tarde al ex-picador de toros Fabián Bilbao ya fallecido. Era de la cuadrilla de Cocherito de Bilbao y hacía las veces picador. El picador también tuvo una taberna en la calle Las Cortes 24.
En esta taberna siempre se reunían grupos de aficionados a los toros, admiradores de Cocherito de Bilbao y defensores de Bombita y Machaquito.
Tienen buen vinillo y unas camareras sonrientes.
En una tertulia taurina en ese lugar en 1913, "Chatarra" leyó unas cuartillas, que fueron acogidas con una gran ovación.
La taberna de Morro Negro se abrió el año 1900 y estaba situada en la calle Nueva siete. Dicha taberna en el año 1900 pertenecía a Pedro Escalza, un poco aventurero en los variados negocios a lo largo de su vida, de dicha taberna fue desahuciado en un juicio verbal en 1904.
Pero antes tuvo una panadería llamada La Nueva Verdad, en la calle Lersundi con otro socio en el año 1893, fue multado por vender pan con menos peso del oficial, otro tanto le sucedio a Facundo Perez Agua el socialista, que tenía su panadería en la calle Bailén de Bilbao.
Siguió Pedro con otros negocios de hostelería.

La taberna el Boyero estaba en Somera nueve, en el año 1902 su dueño fue primero Ignacio Urresti y más tarde en 1916 Juan Agorría.
La Sirena, establecida en la calle de Bilbao la Vieja, 29.
La Delicia, en La Ribera letra A.
El Azar, en Esperanza, 30.
La Begoñesa, fundada en Begoña en 1909.
Esta sociedad estaba instalada en la casa del señor Sarachaga, en el límite de las jurisdicciones de Bilbao y Begoña. Presumían de no tener matiz político alguno y con más de cincuenta socios y proponían organizar excursiones, romerías y chirenadas al estilo de la de Donato de Bilbao. En esta tertulia se acordó hacer socios de honor a los toreros Cocherito de Bilbao y Chiquito de Begoña.
Artística Recreativa, en Barrencalle,9.
La Cultura, en Libertad, 7.
Las Tertulias de "Chene", "Donato", "Julián" las tres en Barrecalle.
Hubo protestas en el sector de la hostelería, el Carabanchel, la Concordia porque estas tertulias funcionaban como los bares.
El señor alcalde ordenó el cierre de las tertulias porque venían funcionando como despachos de bebida y no estaban en esa clasificación, burlando así el pago de los impuestos municipales.
Quizás la más perjudicada fue la popular y activa "Tertulia de Donato", que vio como un siete de octubre se presentaba el jefe de la guardia municipal, el señor Adsuar para comunicar el cierre.
Los socios obedecieron la orden de la autoridad, si bien consignando alguna enérgica protesta, por entender que la tertulia se hallaba legalmente constituida, pero el alcalde Ibarreche se mantuvo inflexible, obligando a que la Tertulia de Chene, se matriculara como taberna.
Gregorio Ibarreche Ugarte, nació en Bilbao el 27 de noviembre de 1864, fue arquitecto municipal de Bilbao y alcalde de la villa de 1907 a 1909, murió en el año 1933.
En el año 1772 se da un toque de atención a los de la tertulia de Miguel Albizua, no permitiendo que se toque ni violín, ni silbo, ni otro instrumento a deshoras.
En 1790 en la tertulia llamada "El Cuartel de los Sacerdotes" que se celebra en la taberna de Juan Beica, se trasnocha, se juega a los naipes y los dados.
En los tiempos de Fernando VII, año 1822 hubo autos criminales por cantar canciones subversivas, en una casa de Somera por milicianos voluntarios.
Había que pedir permiso, para celebrar tertulias en casa en horario nocturno en el año 1838.
A finales del siglo XIX, la tertulia republicana que se reunía en la calle de la Merced y otro tertulia no menos famosa la de Paco, en el Arenal,20. Era despacho de billetas de diligencias a los pueblos próximos a Bilbao, los coches de caballos esperando frente al Tilo del Arenal y la iglesia de San Nicolás, fue famosa esa tertulia a principios del siglo XX, artículo que pueden leer en mi Blog.

El Salón Gimnasio de los Charlen, tuvo una vida muy corta en esos años la gimnasia y el gimnasio era algo extravagante y superfluo.
La viuda de Charlen alquilo el salón para peleas de gallos los domingos y festivos. Se llamaba Felipa Quintana, la arrendó en mayo de 1883. También era un Salón Teatro de Baile y de máscaras de nueve de la noche a dos de la madrugada. Los carnavales aquí se celebraban con gran brillantez y algarabía.
El salón gimnasia estaba situado muy adesmano y de ahí su fracaso.
Frente al convento de la Concepción, en la calle La Cantera.
Pero no termina ahí su historia, el 5 de abril de 1885 se convierte en el Teatro Romea, donde se dan piezas de zarzuela y otros espectáculos.




EL UNO EL GENERAL VISTILLAS, EL DOS TRANQUILO, EL TRES FEBO, EL CUATRO
CIZAÑA, EL CINCO CARA DURA, EL SEIS CHATARRA, EL SIETE PENCA, EL OCHO
PIKI, EL NUEVE MANOTEO.


La tertulia, una bilbaína y simpática institución como decía Carlos Bacigalupe, pese a las restricciones y severas ordenanzas, se burlaba la ley y algunas permanecieron abiertas hasta altas horas de la noche.
La tertulia de Donato, fue una de las tertulias más populares y más chirenes de Bilbao, a principios del siglo XX.
Con aquel cartel donde se podía leer: Vamos según veo caminito de Bermeo, haciendo alusión al Manicomio de ese lugar, centro psiquiatrico hoy hospital.
De esa tertulia fue presidente en 1909 Rodrigo Peláez Ansoleaga.
Un impenitente juerguista, esta exento del servicio militar por ser hijo de voluntario en el año 1874.
Es multado en repetidas ocasiones por tocar durante la madrugada la guitarra, el tamboril, siempre a horas intempestivas y las protestas del vecindario, es multado con 2,50 pesetas por las autoridades municipales.
Donato Juan Arana Ydirin, fue bautizado el 12 de diciembre de 1850, en Villaro-Areatza, estaba casado con Bernarda Antonia Beascoechea Ybargüen en la Catedral de Santiago el 12 de mayo de 1877 en Bilbao. Tuvieron nueve hijos: Serafin 1878, Leonor 1892, María Teresa 1893, Benito 1888, Isabel 1896, Clemente 1895, Juana 1891, Santiago 1884 y Marcos 1898. Bernarda Beascoechea murió en septiembre de 1926.

La Tertulia de Donato estaba en el primer piso de la calle Barrencalle, situada frente a la taberna de Donato, la popular y chispeante congregación de bilbaínos preocupados por divertir a sus socios. Al banque de inauguración en esa calle asistieron casi un centenar de comensales que duró hasta bien avanzada la noche y se amenizó con una banda, sus balcones se vieron engalanados con colgaduras blancas que lucían la bandera de la sociedad, en el año 1907.
Donato vendía vino, chacolís con servicio a domicilio en garrafones, barriles y embotellado. El chacolí era de Balmaseda, el blanco de Begoña, vinos de Aragón y manchegos, tampoco podía faltar el de Rioja.
El menú: Merlusa fritita con güevo o merlusa con puerritos, con una enorme botella de vino, que nos colocan delante a modo de entremés,
con unas servilletas a las que muchos hogares las quisieran usar como sábanas.
Disen que por causas políticas, los de Donato se escindieron fundando más tarde El Sagusar, en el primer piso de la calle Jardines dos, con un salón y sala de billares.
La tertulia de Donato era una sociedad saneada, con un activo de 6.315,57 pesetas y contaba con 119 socios.
La Coral, la Taberna de Donato y el Kurding Club, eran los lugares de residencia amena, en lo de vagar y divertirse de la juventud índigena de la villa.
Puede decirse que eran tres jaulas distintas pero con la comunicación libre, los pájaros era Chatarra, Pinceles, Talento, Penca...... que cantaron juntos en no pocas veces.
Las huestes de Donato visitan ataviados con albornoces de percal, tocándose con una bimba adornado con una pluma.
El presidente de la tertulia Rodrigo Pelaez, hombre de inventiva, pintor y dibujante, era hijo de un arquitecto.
Le apodaban Penca por su enorme nariz, fue director de esta comparsa Domingo Ortiz "Chatarra", en sus principios actuaba en el Orfeón Bilbaíno como tenor solista y debido a su corta estatura llevaba siempre una baqueta, a la que se subía delante del atril para dirigir la coral.
A esta comparsa perteneció "Tranquilo" que cantaba asi:
Es a mi modo de ver,
género de contrabando
todo lo que viene usando
hoy en día la mujer.
Su cabeza suele ser,
salón de peluquería
pues se ponen cada día,
tres arrobas de crepé, 
en tirabuzones, cintas y redecillas,
bucles y flequillo,
gastan un millón, 
además se ponen cuatro mil horquillas.
La redecilla y el madejón
y luego a la noche,
si se las mira
no hay cuatro pelos al natural.
Pero esto no tiene nada de extraño,
porque hoy lo falso viste más.

Sabían también cantar con donaire, los hombres de Chatarra, otras maliciosas canciones que de propósito evitamos reproducir aquí.
Otra comparta famosa eran Los Cesantes, que iban en un carro a diferencia de los otros colegas que iban a pie.
Los Cesantes, figura característica del siglo XIX en la España liberal, habían perdido su puesto en la administración y esperaban un cambio político para volver otra vez a trabajar, podían cobrar una parte de su sueldo o no cobrar, a su suerte.
Vestían como corresponde a los cesantes auténticos, sin medios apenas con los que cubrirse y sustentarse, vestían levita y copa alta, eso sí muy raídos y no sentían pudor de su miseria y lo proclamaban en alto.


LA CALLE HURTADO AMÉZAGA, A LA IZQUIERDA EL CAFÉ COLÓN

Somos los murgistas,
míseros y hambrientos
como no comemos 
nos lleva el viento,
cargados de piedras tenemos que ir,
se nos ve volar por ahí.
Ayer comimos, voy a decir
una alpargata y un calcetín.
Hoy comeremos, las varillas de un paraguas viejo,
de la suegra del director.

La Taberna del Porrón, abre primero una taberna en 1887 en la calle Iturburu doce, en el año 1887. Tienda de ultramarinos en Carnicería Vieja en 1898 a la que da de baja en el año 1901.
La cogen en traspaso  en el año 1905 la taberna a la que llamará El Porrón, se la traspasa Gabino Larrínaga. Una en Belosticalle siete y otro en la calle Somera quince.
En Belosticalle puso en el piso de encima casa de huéspedes en 1910.
En el año 1920 es un restaurante de tercera categoría, pone un cartel en la portada "El Porrón Comidas", estaba casado con Saturnina Ruiz Lezama.
La víspera del carnaval salían las comparsas a cantar a las autoridades, la comparsa La Bohemia, de la tertulia del Porrón especie filial de aquella otra más sesuda que se reunía en la taberna de Donato, de donde también salió otra comparsa.
Que cantaba:
De la pesca del arrastre
se ocupa esta población
y debido a esta cuestión,
va a ocurrir algún desastre.
Unos quieren que con anzuelo
se pesque la merluza
y otros que tienen gazuza
la quieren ver por el suelo.
Merluza de arrastre,
nos traen de Galicia,
muerta por axfisia a esta población
y estamos seguros
que aquel que la huela
de seguro muere de una indigestión.



De izquierda a derecha Mariano Cortes, Pachote y Peru Errotako, los tres fueron presidentes honorarios del Sagusar.


EL SAGUSAR
Se fundó allá por el año 1907, antes se reunían en la taberna del Porrón y después donde Donato, allí sentaron sus reales los de Sagusar, bailes, canciones todas ellas llenas de verdadera gracia.
Muchos de los componentes eran profesiones liberales, sabían solfeo y algunos tenían estudios musicales completos.
El director de la comparsa era Domingo Ortíz "Chone" profesor de música, era hijo de Pepita famosa saldista establecida en Bilbao la Vieja, vendía de todo y además prestaba dinero.
Organizaban corridas de toros y tenían su localidad en la solana del cinco.
Era una tertulia de categoría que se escindió, fundándose entonces el Sagu- Sar cobijándose en el primer piso de la calle Jardines, lugar que luego ocupó el Club Fortuna de Fútbol en su mayor auge futbolístico.
El culto al buen humor, tan desarrollado en nuestra villa cuenta con una importante "Sinagoga" de reciente creación, reune a su alrededor una infinidad de fervientes adoradores del chiste y cultivadores de la risa, como indiscutible fórmula del correcto esparcimiento.
Netamente "Chimbera" y con exquisito acierto ha evolucionado rápidamente de la antigua Tertulia de Donato hasta convertirse  en la Sagu-Sar que hoy conoce todo Bilbao por sus geniales ocurrencias.
Famosos son sus banquetes, como el celebrado últimamente en la inauguración del nuevo local social, célebres sus jiras, fiestas de teatro y de toros. El periódico que acabamos de sacar, que lleva en la carátula " Sagu- Sar".
Mariano Cortés, fue presidente honorario ya fallecido.
Pachote, el actual presidente de la sociedad.
Peru Errotako, presidente honorario ya fallecido, era bisojo era un tipo tan puro y tan bilbaíno que tenía a gala nunca haber pasado el puente de Isabel II hacia Abando, porque su mundo bilbaíno era el Casco Viejo.
La junta directiva la componen: General Vistillas, Tranquilo, Febo, Cizaña, Cara Dura, Chatarra, Penca, Piki y Manoteo.
Nuestros celebrados torneos de ingenio y buen humor donde lucen sus especiales aptitudes humorísticas, los socios del Sagu-Sar bilbaíno.
Penca es el presidente  efectivo  y alma de la tertulia, prensando un documento o documento oficial con el culo del vaso húmedo de vino, lo daba como sella oficial.
Febo secretario y poeta, Mateos imponderable prestidigitador, Cara Dura malísimo jinete, Chatarra director del orfeón nocturno, Tranquilo cómico, torero y saltimbanqui, Vistillas contador, Cizaña bibliotecario, Piki orador silencioso.
En sus salones se conservan infinidad de curiosidades refrentes a Bilbao, de entre ellos una colección de cuadros antiguos.
Uno de ellos que preside el salón una foto antigua de la Iglesia de San Antón y el puente antiguo.
Los jóvenes observaban disciplina para asistir a los distintos lugares, locales, sociedades de la villa para empezar los ensayos de las canciones que las respectivas comparsas dispensaban al vecindario bilbaíno.

LA TABERNA DE PALOCA
En la Taberna de Paloca a la salida de Atxuri hacia Miraflores esta la taberna, allí se reunían un mes antes del carnaval a ensayar las canciones. Era una comparsa llamada "Los Politicos Fracasados".
Formaban dos hileras y marchaban por las calles al son de un pasodoble, ejecutado por guitarras y bandurrias y llevaban un rayador de hojalata en la mano para hacer Ras-Ras-Ras durante la marcha y al terminar los cantos.
Pueden ver en mi blog, una entrada de la Taberna de Paloca.




BANQUETE EN LOS NUEVOS LOCALES DEL SAGU-SAR, CON  TODOS SUS SOCIOS.


En el año 1859 en la Sociedad Bilbaina de la Plaza Nueva se daban bailes de carnaval y lo mismo en el café del señor Lazurtegui.
En el 21 de febrero de 1860, en un artículo del Noticiero Bilbaqíno Cartas de Doña Rogelia dirigidas a Luisa, que no es más que un periodista haciéndose pasar por una mujer, dando su opinión sobre los carnavales de Bilbao. Eran crónicas costumbristas del viejo Bilbao.
Como tu sabes, mi querida Luisa, el Carnaval en Bilbao es una fiesta insulsa que se reduce al paseo monótono de cien o doscientas máscara vestidas  con los trajes más inmundos, máscaras sin gracia, que no saben decir una palabra y que por toda broma se les oye el "me conoces" de ordenanza y sin embargo Bilbao tiene su historia de Carnaval que ni tú ni yo hemos alcanzado.
¡Oh lo sbrillantes tiempos de los Memete, de los Krausen, de los Esnarrizagas y de otros paladines del bullicioso carnaval, cuando formando vistosos y graciosos grupos sobre tablados, en la Plaza Vieja, eran espléndidas comparsas que recorrían las calles, admirados por el pueblo entero, que allí apiñado se reunía.
Nada nos ha quedado del pasado esplendor y hastan han olvidado las máscaras, el paseo a la Plaza de Deusto donde hace algunos años se conservaba un ligero trasunto de las glorias carnavalescas de Memete.
Ni en público, ni en salones particulares vemos máscaras y si hemos tenido algún año, merced a una afabilísima señora de nuestra villa, en un salón donde podía aplicarse aquel cuarteto de Moreto:
"Venid los galanes
a elegir las damas,
que en Carnestolendas
el amor se disfraza."
En la Sociedad de Olaveaga hubo una fiesta que resultó animadísima. Vimos pocos disfraces, pero asistieron las más bellas de la rivera de Olaveaga, todas jóvenes y del pueblo, algunos bilbaínos aparecieron por la fiesta.
Los más sobresaliente de estos carnavales, fueron los novillos que se corrieron en la Plaza Vieja.
Los toros fueron muy bravos, hicieron fechorías dignas de ser descritas. El martes primero dio que reír por su afición a nuestro sexo.
Apenas salió arremetió contra la multitud y después de obligar algunos a ficionados a tirarse al agua, bajo el primer muelle de la Plaza, el toro se arrojó al agua subió y volvió con más brios a perseguir al público. Bajo los arcos agarró a una joven, la revolcó, poniéndola por completo a la expectativa pública. A otra más la embistió descubriendo sus privados encantos, sin ningún miramiento.
Y ahora la Cuaresma que es más aburrida que en ningún sitio.
Dicen que el teatro dará alguna función, de un físico diabólico, el prestidigitador Gerri, pero como supondrás no nos dejararán ir.
Y mañana a encenizarnos la frente.

En el año 1880 en el punto de San Agustín, en el solar del demolido convento, existió un pabellón de baile llamado el Capricho. Su dueño era José Irureta. También se instalaba un circo ecuestre en ese mismo pabellón. El pabellón se demolió años después para el nuevo edificio del Ayuntamiento de Bilbao.
Existio un centro para la juventud, el Recreo de la Juventud, en Iturribide,44 de don Benigno Loyola Dominguez.
Benigno era el director del periódico El Euskaro, vinculado al integrismo católico y atacante furibundo del Liberalismo.
El Noticiero Bilbaíno lo denunció por injurias y calumnias y fue condenado a unas multas y destierro por dos años. Nació en Pamplona en los años 1855 o 56.

En los años 1920 y 1930 los Besga el padre de los montañeros, tenía una tienda en la calle San Francisco, 30, cuando todavía era una calle respetable. Se llamaba "El Abanico" y vendía artículos de carnaval, mantones de Manila, serpentinas y abanicos.




NUESTROS ANTEPASADOS, UN DÍA EN EL CAMPO SIGLO XIX
Archivo Diputación Foral de Bizkaia.


LA BOMBILLA
Según el periodista Llano Gorostiza, La Bombilla fue uno de los primeros santuarios de la cocina vasca y templo del buen comer.
En un amplio portal de paredes desconchadas y empedradas e iluminadas por una sola bombilla. La escalera era empinada hacia el primer piso, torciéndose a la derecha estaba la cocina.
Estaba entre la calle Ronda 31 y Somera, Heliodoro Elorrieta Maurica era su dueño y se abrió entre 1922 a 1923. Lo cogió en traspaso y fue uno de los restaurantes más clásicos de Bilbao con su comida tradicional de cuchara y tenedor.
Nació en Derio y fue bautizado el 12 de mayo de 1881, organizaba partidos de pelota en el frontón de Zabalbide, propiedad de Anton Guisasola el padre de la saga pelotaris. En los años 1930 fue socio del Club Deportivo Bilbao.
Cándido Ruiz (Caracuacuá) y María Ortega "La Coneja" vino al mundo en el país de los pinos y la mantequilla el primero, en Soria y la Coneja en la villa del oso y el madroño.
Se conocieron en un baile de La Bombilla, tras un breve periodo de relaciones se uncieron en matrimonio, en un altar de una iglesia pueblerina.
Se afincaron en Bilbao y el decía: Cuando pisé tu suelo, Bilbao querido, me despido de Soria para tres siglos.
Lo primero que nos enseñaron en Bilbao, fue las tabernas, más frecuentadas de los barrios populares.
¡Vaya tíos bebiendo líquido!. Hablaban tres Macala, Chisto y Barragán, capaces de secar el Duero si fuera vino.
A las pocas horas de comenzar el recorrido tuvimos que darles las gracias, por sus desinteresadas alternativas y decirles que el cielo les conserve esos estómagos tan privilegiados.

Había comparsas como Los Cesantes que sabían capitalizar la actualidad y reflejarla simpaticamente. Ensayaban a la luz de una vela, donde existieron los pabellones de Barandiaran en la Peña, los vecinos se quejaban de sus cánticos.
Los Cesantes sacaron a relucir en sus canciones la fauna callejera bilbaína: Don Pepito, Chistu, Barragan, los Lactantes de la emulsión de Rioja, Vicente más conocido por Jodra.
Otra agrupación era La Goleta, estos no se mordían la lengua, sus componentes iban vestidos de marineros de azul y gorra blanca, se iban inmediatamente al abordaje.
Los de la Palma, llevaban traje de color salmón claro, calzón corto y gorra de paje con una palma.
Los Negritos, niños flacuchos que contrastaban con su rollizo director, actuaban por inspiración de Rafael Molina, el zapatero homónimo de Lagartijo.
Vivía en una casa prolongación Concha con Autonomía y en los bajos de aquella casa , un establecimiento de bebidas en el que campeaba un cartel que decía: "Yo de aquí no paso, sin beber un vaso".
Otros grupos fueron La Farandula, Los Pierrots, Los Sarracenos, Los Contemporáneos, La Polar, La Auténtica, Los Infelices del Quince y la más antigua Los Zapateros, que salían con su banquillo, tirapie, piedra y martillo en mangas de camisa, con el mandil acompañando su letra con el correspondiente machacar de los martillos.

Trabajamos zapatero
trabajamos en unión. 
Que el oficio de zapatero
es meterse a remendador,
nuestro destino lo quiso así, 
trabajar siempre ,
hasta morir
es nuestra suerte,
el trabajar
sin olvidarse
de machacar.

Transformadas tus Siete Calles,
desfigurado o transfigurado por tu Ensanche, 
muerto un día el Tilo del Arenal.
¿Que será de tí?
Serás otro, más bello, tal vez más seguro,
más glorioso, pero del mío ¡ NI SOMBRA!.
Miguel de Unamuno.



BANDO DEL ALCALDE DE BILBAO 12 DE FEBRERO DE 1904
RELATIVO A LOS CARNAVALES.
Archivo Diputación Foral de Bizkaia.

FIN

TERTULIAS, TABERNAS Y COMPARSAS EN EL BILBAO DE
PRINCIPIOS  DEL SIGLO XX-PRIMERA PARTE.
LA REVISTA NOVEDADES 21 DE NOVIEMBRE 1909, SAGU-SAR.
MI CALLE DE JULIÁN DEL VALLE, EL COFRE BILBAÍNO.
HEMEROTECA DEL CORREO.
ARCHIVO DIPUTACIÓN FORAL DE BIZKAIA.
EUSKARIANA.
BIBLIOTECA NACIONAL DE MADRID.

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