EL VAGABUNDO Y BANQUERO EN LA VIDA -de ANTXÓN URROSOLO, AÑO 1982

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 SE DECIA EN AQUELLOS AÑOS EN BILBAO, QUE ERA EL ÚNICO MENDIGO DE LA CIUDAD Y QUE NO PEDÍA, LE DABAN.

Txomin lleva un año en la ventana de un banco bilbaíno.
Es un personaje singular que hace un año decidió vivir en el marco de una ventana del Banco Santander en la Plaza Circular (antes Plaza España).
Se pasa el día haciendo extraños cálculos matemáticos.
Dice que ese banco y los bancos son suyos, que el esta allí para vigilar de cerca el negocio, pero los viandantes le toman a guasa.
Pero a nosotros tras hablar con él, nos queda una pequeña duda sobre quién se rie de quién.
Hace justamente un año, una mañana de noviembre apareció un hombre en el rellano de una de las ventanas del Banco Santander, en pleno corazón de Bilbao, en la Plaza Circular en el punto de convergencia de todos los bancos y cajas de ahorros de la ciudad.
Se instaló allí con una vieja maleta y dos mantas por todo equipaje, también un paquete de sal, varios tomates, un trozo de pan y un chorizo de Cantimpalo por toda despensa.
Desde entonces, día y noche, come, duerme y vive en la ventana del banco. No acepta limonsas, no mendiga y no incordia al personal.
Txomín esta allí para controlar el movimiento bancario, frente a la estatua Don Diego López de Haro fundador de la villa.
¡ Yo soy el amo de todo esto y de aquí no me marcho!.
Suele decir que es más famoso que Castañares, el alcalde de Bilbao.
A Txomin le llaman " El Vagabundo Millonario".
Y de momento, ni las primeras heladas del invierno, ni las quejas de los biempensantes, ni la paciencia del director del banco, donde está instalado, ni la policia municipal, le ha podido echar de la ventana del banco Santander.

Cuando le vimos aparecer cuenta Fidel Blanco, un taxista que tiene su parada en esa plaza, nos dijimos ¿Mira ese cachondo que sitio se ha buscado para dormir la mona?.
Pero luego siguió un día y otro y seguía allí , además no bebía ni gota de alcohol.
Solo hacía números y más números, en unos papelones que sacaba de la maleta.
Pasado el tiempo, comprendimos que lo de este hombre era una cosa fina.
Todos los taxistas nos acostumbramos a su presencia, como toda la gente de Bilbao que pasaba por aquí, al menos un par de veces al día y por supuesto todos los empleados de los bancos de la plaza.
Hoy Txomin es más famoso que la estatua del fundador de la villa.
De vez en cuando le preguntamos ¡Que Txomin como van los negocios!.
Mientras el sigue comiéndose el coco con los números, calculando toda la pasta que le deben los bancos.
Justo en este instante a las 11,30 de la mañana Txomin se acaba de despertar y se incorpora a la ventana recogiendo su mugrienta manta y pela una naranja, se la come y saca papel y bolígrafo.
Ha llegado el momento de comenzar los cálculos financieros, mientras responde  y saluda a la gente.
¡Tarde te levantas hoy Txomin! sin hacer el menor caso de la cámara.
Lo tengo todo aquí, echando cálculos, por encima me tienen que dar en intereses 300 millones, yo soy el amo de todo esto.
No digas nada, si guardas el secreto te lo cuento todo.
¿Ves a esos tipos que entran y salen con corbata?.
Son empleados míos, ellos no lo saben, pero estoy aquí controlándolo todo.
Un banco es una cosa muy complicada, hay que estar muy encima.
Por eso duermo y como siempre en esta oficina, además un día me da por sacar todo el dinero de aquí y esto se hunde.
Jesús Fernandez el director del Banco Santander, en cuya ventana lleva más de un año instalado, no sabe que hacer a estas alturas con el curioso personaje.
El creía que la permanencia del Vagabundo Millonario en la ventana del banco no duraría más de un par de días.
Ahora un año después de aquellas expectativas, el tema le sobrepone.
Nuestra entidad nunca ha intentado echarle de ahí yo no se de quién es competencia, la solución de este caso, pero el ayuntamiento a través de la Policia Municipal, le deja estar en la ventana del banco.
Nosotros no vamos atribuirnos las funciones que no nos competen.
No es un problema del banco, es un problema municipal.
A mi Txomin personalmente no me molesta, aunque ha habido clientes que se han quejado.
El nunca ha ocasionado ningún escándalo,  sigue ahí sin meterse con nadie y por lo que se ve la cosa puede ir para largo.
Con el frío de esta mañana a tres grados de temperatura cuando hemos abierto el banco, no se como no se va a un lugar más abrigado.
Txomin se dirige a los curiosos para hablarles de sus millones, de la cotización de la bolsa del mercado de divisas.
¿Ves esta pizarra? le increpa a los transeuntes, por aquí se conecta con el Banco Central, Santander, Vizcaya, Bankunión y las Cajas de Ahorros.
Su pizarra es como un telex pero de pared, dice señalando a un indicador de cambio de moneda que tiene junto a su casa de cambio de moneda.
Seguidamente se queda ensimismado, algo le anda en la cabeza, se rasca súbitamente y extrae un piojo de ese pelo negro que le llega hasta las cejas.
Acaba de recibir hace un rato una llamada de Reagan desde la Casa Blanca, me ha solicitado un crédito para comprar misiles nucleares y lo estoy estudiando.
En Bilbao todo el mundo conoce al hombre de la ventana del Banco Santander, sin embargo pocos muy pocos lo conocen, ha comenzado a convertirse en un personaje de novela de cuyo pasado se cuentan historias dispares.
Gabino San Juan un transportista de Baracaldo es uno de los pocos que conocen su misterio.
Siempre ha sido un hombre popular ya antes de que viniera a vivir a la ventana del banco, se le solía ver caminando diariamente desde Santurce a Bilbao.
Es de Tudela, hace años fue barraquero, solía ir de feria en feria, montando autos de choque con sus hermanos.
¿Su edad? de unos 38 a 40 años.
Al caer la noche el vagabundo millonario continua haciendo cálculos absurdos en una hoja tras otra de papel.
A su lado una botella de gaseosa, paquete de sal y una lata de sardinas en aceite abierta, lo que indica que Txomin ya ha cenado.
Dentro de un rato extenderá su manta, se encogerá en el rellano de la ventana y dormirá felíz, pensando que sigue controlando de cerca su propiedad privada cargada de millones.





TXOMIN TRASPASA SU OFICINA
El vagabundo banquero ha tenido que abandonar la ventana del Banco Santander, después de un año y medio.
No cerrará la entidad bancaria, para no provocar un crak económico en la ciudad.
Los maceteros le han expulsado de su paraiso financiero, ahora controla el negocio desde su nueva oficina en Bankunión.
Hace unos días a Don Diego López de Haro le quitaron la capucha profilática que cubría su cabeza, despues de que se diera término a la limpieza de la estatua, ahora mira al frente altivo y desafiante y no vio a Txomin guinándole un hojo desde su nueva oficina.
Han colocado unos enormes maceteros de cemento en el Banco Santander, que le han hecho mudar de sitio.
"Si algún día me da por sacar el dinero de aquí, esto se hunde" no quiere provocar un crak en la economía de la ciudad por culpa de los maceteros.
El se considera un magnate de la banca, vencedor en mil consejos de administración bancarios.
Un financiero cargado de responsabilidades agobiantes, no puede permitir que se hunda la ciudad como un Titanic.



Ya me ves majo, trabajando aquí como siempre, comenta desde su nueva oficina de Bankunión, controlando el negocio, son muchos empleados y muchos millones en juego.
Recorre con su mirada sus poderes, toda la plaza bancaria de cuya arquitectura no acaba de estar satisfecho se refiere al nuevo Banco Vizcaya.
Algún día lo derribaré, todo para que podaís ver el bosque, el Banco Vitalicio, el Santander.
La poderosa fantasía de Txomin que no han conseguido ni las heladas invernales, los vientos otoñales, las lluvias de primavera y los sofocantes calores de agosto durante este año.
Lo que jamás intentó la policia municipal, ni el alcalde.
Lo han logrado uno desproporcionados maceteros, expulsando de su espacio natural a Txomin, aquí comía su pan con tomate, echaba la siesta y mataba el tiempo asesinando algún piojo infiltrado en su cabeza.
Todas estas funciones las ha trasladado al nuevo banco que esta al inicio de la calle Buenos Aires esquina con la plaza Circular.
Txomin antes volaba con alas de algodón a su mundo mágico, este antiguo barraquero siguió los pasos de Kerouac y se puso IN THE ROAD, hacia ninguna parte.
Cuando la canción del verano en 1971, era "Un Rayo de Sol" de Los Diablos, abandonó los parámetros de la realidad para adentrarse en el mar de la fantasía, donde navegaba como Simbad hasta llegar a puerto amarrando el barco de sus despojos en las ventanas del Banco Santander.
Gracias a esta singladura por los caminos de la realidad, Txomin es un héroe inmortal, su retrato al óleo esta en una taberna de la calle Ledesma.
Si algún día llega un soplo de viento que se lleve al vagabundo-banquero siempre nos quedará su recuerdo.


FIN
Hemeroteca de El Correo y la Revista Interviu.









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