LA MEMORIA HISTÓRICA, LA DERECHA REPRESALIADA Y ASESINADA DURANTE LA REPÚBLICA





BILBAO JUNIO DE 1937, LOS REQUETES DESFILAN POR LA GRAN VÍA DE BILBAO
FRENTE AL PALACIO DE LA DIPUTACIÓN


*La Ley de Defensa de la República, fue una norma de excepción aprobada en las Cortes de la Segunda República el 21 de octubre de 1931. Su objetivo era claro proteger al nuevo régimen, frente acciones hostiles, otorgando amplios poderes administrativos para actuar sin necesidad de un proceso judicial ordinario.
Permaneció en vigor hasta el 29 de agosto de 1933, cuando fue sustituida por la Ley de Orden Público, ley que restringía derechos fundamentales, como libertad de expresión, prensa, reunión, clausuraba locales y asociaciones, suspendía publicaciones e imponía la censura. Había dos estados que se podían declarar, primero el Estado de Alarma y después el último el estado de guerra.*
Bilbao tenía entonces, nueve periódicos, siete matutinos, dos vespertinos en 1936.

*El obispo de Dax, Monseñor Mathieu que visitó los barcos el 25 de septiembre de 1936, lo describió con una concisión terrible: En los pudrideros de la ría de Bilbao, tres mil rehenes esperan su libertad o la muerte.*

UN CASO EXECRABLE
Una mujer llamada Eugenia Mendibe, fue arrojada a la ría el 6 de abril de 1937, tenía 65 años. De filición política nacionalista.
Cuando se dirigía a misa en la iglesia de San Antón, la desnudaron, fue linchada y golpeada a machetazos y finalmente arrastrada por los pelos, para tirarla a la ría.
Escena vergonzosa y de una sucia cobardía colectiva, era costurera y había trabajado en alguna ocasión para la casa del Lehenkari Aguirre.
Eugenia Mendibe Elordieta fue bautizada el 15 de noviembre de 1871 en Arratzu. Sus padres Pedro José Mendibe Bollar y Dominga Elordieta Uribarri.

La mayoría eran gentes de derechas de a pie sin ninguna responsabilidad en el golpe y sin delitos de sangre. Se dijo que era para proteger sus vidas. ¿ Que ironías de la vida?.
Era la mayor  matanza de la historia de Bilbao y fue la respuesta rabiosa y descontrolada a un acto de guerra, a las tres de la tarde del 4 de enero de 1937. 
Unos meses antes el 16 de agosto de 1936, tras una incursión aérea de la aviación de Franco, incendiaron los depósitos de la Campsa que tenía en Santurce.
La consecuencia, fue una multitud de gentes que se congregó en los muelles intentando acceder al barco pidiendo la ejecución de los presos, pero no les fue posible por estar el barco fondeado en medio de la ría.
Sonaron las alertas antiaéreas y nueve bombarderos alemanes Junkers, escoltados por cazas dejaron caer su carga mortífera, por las laderas de Artxanda y la zona de Iturribide, provocando cinco muertos y varios heridos.
Ocho cazas rusos Polikarpov I-15 conocidos por "Los Chatos" desplegaron sus alas para proteger Bilbao.
Cayó en Zeberio, un Polikarpov I-15, el 4 de enero de 1937 lo pilotaba Juan Roldan Maldonado, 
 estaba defendiendo el cielo de Bilbao, era alferez de aviación y se incorporó al frente norte, pasando primero por el aeródromo del Prat de Llobregat  y las Alas Rojas en Aragón,era republicano y se había incorporado voluntariamente.
La Aviación republicana derribó un aparato que se estrelló cerca de Alonsotegui y dos pilotos saltaron en paracaidas, uno fue hecho prisionero, el otro Adolf Hermann de 27 años apareció en Torre Urizar y fue atrapado por una multitud rabiosa y sedienta de sangre y venganza.
Lo lincharon y arrastraron el cadáver por las calles de Zabala y Bailén hasta la Sociedad Bilbaína, donde estaba Gobernación del Gobierno Vasco, con Telesforo Monzón al frente.
Hubo otro llamado Karl Gustavo Schmidt que cayó en Enekuri y salvo su vida, fue detenido y conducido a Bilbao donde quedó detenido, tenía 21 años y era de Rostock, fue canjeado el 22 de abril de 1937 en San Juan de Luz por Jean Pelletier, un católico francés excombatiente primera guerra mundial.
Las turbas al ver que se esfumaban sus posiblidades de coger al piloto Karl, se dirigieron enfurecidas tomando las cuesta de Zabalbide para asaltar la Cárcel de Larrinaga, el Carmelo, la Casa Galera y los Ángeles Custodios.
Unos miles de personas se dirigieron a esos lugares con deseos de venganza, estaban los milicianos del Batallón de la UGT número siete de Asturias, para evitar precisamente ese tumulto y sublevación, había otras organizaciones políticas y sindicales que causaron 225 muertos.
El Cabo Quilates estaba custodiado por 20 milicianos y 15 carabineros que defendieron el barco con escasa resitencia, esto fue el 25 de septiembre de 1936, mataron a 41 presos y por último el 2 de octubre de 1936 un nuevo asalto esta vez mataron a 50 presos de los cuales 15 eran sacerdotes, con la pasividad y complicidad de los guardianes.
En la Cárcel de Larrinaga asesinaron a 51 presos, en la Casa Galera otros 51 presos, en el Convento Ángeles Custodios 106 presos, en el Carmelo 5 presos, un total de doscientos trece presos, otros informes dan hasta 225 presos. 





EL BARCO CABO QUILATES, alguunos de los guardianes se distinguieron por su crueldad
Pedro Garmendia " El Gabarrero", el sanguinario León y la Maña que capitaneó la turba de asaltantes



LA PRISIÓN FLOTANTE CABO QUILATES:
Era un buque mixto de carga y pasajeros, construido en los Astilleros Compañía Euskalduna, por la Naviera Vasco-Andaluza Ybarra y Compañía, la botadura fue el año 1927.
Fue incautado en julio de 1936 y se utilizó como cárcel de presos y estaba en la dársena de Portu en Baracaldo.
En la prisión flotante Cabo Quilates se encerraron  a unas setecientas personas aproximadamente.
Se decía de ellas, que se habían significado contra la República y la legalidad vigente, o contra el nacionalismo.
El 16 de agosto de 1936 en una incursión del destructor Velasco leal a Franco, bombardearon los depósitos de CAMPSA en Santurce y la multitud congregada junto al barco, pidió la ejecución de los presos, pero no tuvo consecuencias el suceso.
Las matanzas comenzaron con el primer asalto, el 25 de septiembre de 1936, en el Cabo Quilates con el asesinato de una de las personalidades más relevantes en Bizkaia: Don Gregorio Balparda de las Herrerías.
Este era un caballero liberal, era ponderado, tolerante que fue detenido por defender el honor y el prestigio de la toga.
No quería formar parte de aquellos consejos de guerra, porque los veía parciales e injustos. Fue un erudito, abogado, historiador, jurista, diputado y alcalde de Bilbao.
A don Gregorio tras darle una paliza atado a un poste, lo mataron.
Un esbirro llamado León llamó a don Gregorio Balparda de entre el montón de presos, subió a cubierta con paso firme.
Frente a frente León y Balparda, algo grave le dijo León y este con la sobriedad que le caracteriza le dijo ¿En que pesebre hemos comido juntos?.
León se cagó en su Puta Madre y Balparda le propinó varios puñetazas en el rostro. Lo ataron a una larga soga y lo sumergieron en el agua, hasta la asfixia y subido a cubierta le dieron tres tiros.
La matanza llegó a su apogeo durante la noche fueron asesinados 40 presos en el Cabo Quilates y 29 en el Altuna Mendi.
El día dos de octubre se volvió a matar a 37 presos en el Cabo Quilates.
Vicente, León y Paco Querena guardianes del buque Cabo Quilates, regresaron borrachos al barco, comenzando las matanzas.
Sacando a los presos de la bodega al primero, al segundo Juan Aguirre le pegaron un tiro, el siguiente fue Salvador Ródenas, que malherido tuvo fuerzas para levantarse y tirarse al agua.
Vicente León mando subir al siguiente preso Emilio Elosua, en cuanto apareció por la escotilla, sin mediar palabra le pegó un tiro dejándolo muerto en el acto.
Desde el acorazado Jaime I, preguntaron por morse que sucedía a bordo, que estaban realizando unos paseos.

En su libro "Al final de la Jornada, Joaquín Nebreda de Miguel"
Nos cuenta algunos detalles como testigo que fue de esas cárceles y pudo salir con vida.
*El marinero fue leyendo los nombres de los presos que mansamente, como hipnotizados se presentaban al pie de la escala, la subían y se perdían en la oscuridad de la cubierta.
En el Cabo Quilates asesinaron a 88 personas, en los tres meses que fue prisión.
Pronto comenzó el infierno de ruidos, insultos, carreras, disparos y después el arrastre de cadáveres.
Esa noche entre los muertos estaban José María Basaldua, mi amigo e ingeniero.
Con el silencio de cubierta se cerró la noche. Y llegó otro amanecer de pavor, silencio y sin esperanza.
Pasadas unas horas comenzó a moverse un poco la bodega, mis compañeros Wenceslao Bernaola, Marcelo Corral y José María Larrea, me preguntaron si los milicianos cuyo camarote yo arreglaba, como iba a ser nuestra reclusión, si teníamos posibilidades de salir vivos del barco.
Me dijeron que si seguía viniendo la aviación enemiga a bombardear posiciones, sería difícil que pudieran salir con vida del barco.
Cuando trasmití esto a mis amigos les invadió la desesperanza.
En todas las prisiones que conocí durante los once meses de dominio rojo, vi en mis compañeros presos, un notable recogimiento, actitud de meditación, también de manifiesta oración, a veces en pequeños grupo que a medida del paso de los días y la llegada  de sucesos terribles, eran frecuentes y generalizados. Creo que fue ocasión para algunos de recapacitar y modificar su trayectoria.
Se rezaba el rosario en pequeños grupos, con un trozo de cordón y nudos.
Como asistente del cabo de Miñones  Jefe de aquella prisión, tenía bastante libertad de movimientos que fue acrecentándose, lo que me permitía hacer pequeños servicios a mis compañeros.
Pasaba bastante tiempo en el camarote de el jefe, no solo en labor de limpieza, sino en funciones de oficinista que me encomendaba, una de ellas hacer una relación de presos encerrados en el barco, así como de los fallecidos en él, así lo tuve que hacer, no podía decir asesinados.
Joaquín Leza Corella da testimonio de su paso por el citado barco.
El trato que recibieron los presos fue malo, sobre todo en el Cabo Quilates.
Se llegó a maltratar, martirizar y asesinar con toda clase de golpes.
Recuerda los motes de sus verdugos y carceleros: León, Lago, el Gabarrero Muela, Greño.
Se cebaron con Martín Arana que era capellán de Altos Hornos de Vizcaya, le vejaron con toda clase de insultos, golpes, atrocidades y el resistió con humildad y resignación y posteriormente fue asesinado.
En Barrica se les obligaba a trabajar en las fortificaciones muy cerca de la línea de fuego del frente.
Les vigilaban los carabineros que les insultaban y abofeteaban.
A José María Berge le propinaron una paliza, nacido en Bilbao en 1891, fue una destacada figura de la derecha española, participó en la formación de las JONS en Bizkaia, se alistó en la División Azul.
A los señores Uribarría, Queran y Asua a este último se encontraba encamado por padecer una bronquitis, le sacaron de la cama y lo apalearon.
Después de esta tragedia, los presos que quedan vivos del Cabo Quilates son trasladados a otro barco junto con el Altuna-Mendi, Bizkargi Mendi y el Aranzazu-Mendi.
Entre Octubre y diciembre de 1936 se van habilitando en tierra tres nuevos edificios, la antigua cárcel de Larrinaga que se terminó en 1871. Dejando la antigua prisión de la Casa Galera.
Se llevan a los presos a la Cárcel de Larrinaga, el que entonces era albergue indigentes la Casa Galera, el convento de monjas los Ángeles Custodios y el convento de monjas carmelitas El Carmelo.
 A primeros de octubre de 1937 se crea el primer Gobierno Vasco, que intenta salvaguardar la vida de los presos.El jefe del gobierno era José Antonio Aguirre, ministro de justicia y a su cargo el servicio de prisiones José María Leizaola y de gobernación Monzón,los tres del PNV. 
Francisco Arregui era el Director General de Seguridad, nadie tomó medidas enérgicas para combatir o parar las matanzas, ni hubo castigo para los responsables. Juan Ajurriaguerra le pidió al Lehendakari que destituyese a Telesforo Monzón pero no lo hizo.
Aguirre no lo cesó por miedo a que el Frente Popular que estaba muy crecido le hubieran impuesto un comunista en el relevo a Monzón.
Durante la República, se quemaron y destruyeron totalmente doce iglesias en toda Bizkaia.
De entre los muchos asesinados en el Cabo Quilates, destacamos a Gregrorio Balparda de las Herrerías, Emilio y Manuel Olaso Alday, Ramón, Vicente Orovio Larrosa monárquicos, Julián Ortiz de la Riva Arana y los Ybarra:Juan Antonio, Ramón Ybarra Villabaso, Emilio Ybarra Zapata de Calatayud, Fernando Ybarra de la Revilla y Fernando José Ybarra y Oriol.
A los Ybarra los llevaron a popa, una vez en allí, llamaron al curita coadjutor de Galdacano para completar el cupo Matías Lumbreras Zubero y a sangre fría y en el crepúsculo de la tarde abrieron fuego, gritaban "Viva Cristo Rey", no pudiendo terminar con el curita prolongaron su agonía ahorcándole.
En el primer asalto el 25 de septiembre de 1936 mataron a cincuenta presos, el segundoa salto 2 de octubre de 1936 mataron a treinta y un presos, en esta ocasión fue al enterarse de que el destructor Almirante Ferrandiz de la República fue hundido como represalia.





INTERIOR CÁRCEL DE LARRINAGA, el cuatro Santiago de Vega García,
Agente de policia en San Sebastián, quedó con vida  y pudo describir las escenas
dando testmonio de todo lo sucedido en la Cárcel de Larrínaga.


EL BARCO CABO QUILATES
*En un punto de la ría, llamado El Charco cerca de Altos Hornos, estaba fondeado el Cabo Quilates.
A los presos al entrar se les despojaba de todo y se les baja a las bodegas, estaban unos 140 presos.
Con ellos había algunos presos comunes, unos cinco o seis estos no trabajaban y a los otros se les hacía trasladar objetos de una bodega a otra y de estas hasta la cubierta, les hacían picar y limpiar la cubierta siempre en las horas de más calor.
A la hora de comer tenían que formar y puño en alto para oír la lectura de El Liberal y hacerles cantar la Internacional y a los sacerdotes les obligaban a dirigir el coro.
Uno de los guardianes llamado "El Peor" llamado León Lago presenciaba la escena con un bonete terciado.
Este sujeto en unión de otro llamado "Muela", un gabarrero de Baracaldo y otro llamado "Porru" eran los guardianes más perversos, decían que pertenecían "Acción Vasca".
Para el aseo solo tenían agua sucia de la ría que contenían los excrementos del mismo barco, les arrancaban las medallas y los objetos religiosos.
El desayuno un cucharón con algo que parecía café, sacado de un sucio caldero y se decía que los guardianes hacían aguas menores en él antes de servirlo.
El rancho del medio día otro cucharón de cocido de garbanzos y un pingajo de carne y para la noche igual.
El 25 de septiembre de 1936 a las diez de la mañana sacaron de la bodega a 44 presos, los llevaron a la otra parte del barco que estaba vacío, en ese lugar permanecieron de pie de cinco a seis horas, puestos en fila para ser fusilados.
Abajo en la bodega un montón de presos amontonados en un rincón, de mientras el guardián les apuntaba con una ametralladora.
Aquella noche empezó la matanza, los mandaban subir a cubierta, diciendo que era para declarar ante el juez y a otros para pelar patatas, como se negaron a ello mataron a varios, pedían que subiesen los heridos para curarlos, pero en la cubierta los remataban.
Los presos llevaban tres días sin probar bocado.
El día 25 mataron en la bodega a 32 personas, después de esas matanzas los presos no subían a cubierta para hacer sus necesidades, con gran perjuicio para su salud y con la humillación que suponía un caldero en medio de la habitación y tener que hacer delante de todos sus necesidades, haciendo turnos.
Al día siguiente el barco fue conducido al puerto exterior frente a Santurce.
En el puerto de Santurce se les obligaba a subir a cubierta y delante de algunos otros barcos de la República, con el puño en alto los prisioneros cantaban La Internacional y allí estaba también el barco de guerra Jaime I.
En la noche del 2 de octubre de 1936, pasaron en nuestro barco tres individuos que decían ser oficiales del Jaime I, comenzando la matanza de presos. Hizo un total de cuarenta y dos presos inocentes.
El mismo procedimiento para subir a cubierta para declarar ante el juez, pero todos sabían que se les mataba, puesto que desde la bodega se oían muy bien los disparos y el golpe que producía al caer el prisionero.




PLAZUELA DE SAN NICOLAS, LLEGA LA INTENDENCIA


Por cada tiro caía uno hasta hacer el número 42, pero el que relata por sufrimiento le impidió seguir la cuenta, el relator de esta causa y superviviente de los prisioneros es Pablo Ondiz Aresti.
A los que subían a cubierta se les hacía dejar en un cestito sus pocas pertenencias, el añillo, una medalla y poco más.
Los asesinos luego cogían las ropas del muerto y se las ponían usando incluso el sombrero.
Las matanzas pararon a la voz de "Alto el fuego", ignorando quién pudo dar esa orden, los cadáveres los echaban a una gabarra y la cubierta del barco estaba cubierte de sangre, corría por las rendijas hasta el camarote de los prisioneros.
Al día siguiente hubo un cambio de guardia, la Guardia Civil y los Forales, ya se permitía a los familiares llevar comido y poder subir a cubierta a tomar el sol. 
El 25 de septiembre de 1936 fue asesinado Fernando Ybarra de la Revilla el Marqués de Arriluce. Ramón y Antonio Ybarra Villabaso y Emilio Ybarra Zapata de Calatayud también fueron asesinados.
Pero antes le condujeron a una especie de checa  y le obligaron a firmar un talón por un valor de 50.000 pesetas y querían que firmase otro por un valor de 25.000 pesetas, pero él se negó alegando que no tenía fondos para ese talón, era Emilio Ybarra Zapata.
A mediados de el mes de octubre el declarante de estos sucesos, como mayor de edad 62 años fue conducido al Convento de los Ángeles Custodios, aquí los guardias se comportaban razonablemente bien.
A excepción de la noche del 4 de enero de 1937, las turbas entraron en el convento y mataron a 103 personas de los 193 prisioneros que había. Treinta y dos resultaron gravemente heridos y fallecieron después.
Algunos pocos los de la celda diez, se negaron a salir, cerrando las puerta y bloqueando la entrada con camas de hierro y colchones y así permanecieron durante tres horas.
A los supervivientes los llevaron a el Carmelo permaneciendo hasta el 19 de febrero de 1937.

Don Gabino Gutierrez Barquín fue el que bendijo la botadura del Cabo Quilates y donde moría brutalmente asesinado.
Fue coajutor de San Vicente de Olaveaga.
En este barco asesinaron a los siguientes curas a Matías Lumbreras el 25 de septiembre de 1936.
Al resto de los curas el 2 de octubre de 1936, Andrés Aguirre Respaldiza, Víctor José Alegría Uriarte, Martín Altuarana Landajo, Rufino Ganuza González, Faustini Armentia Aguado, Serapio Gómez de Segura, Gabino Gutierrez Barquín, Glicerio Maison Ibáñez de Garayo, Manuel de Miguel Álava, Andrés Ranero Múgica, Francisco Ugarte Arberas, Domingo Castaños, José María González Solis.

UN INFELIZ PRESO
Amarrado a una soga al cuello, permanece colgado de unos palos a conveniente altura, con la depravada intención de que el cuerpo suspendido en el aire oscile en peligroso balanceo.
Lucha contra la soga que le oprime la garganta, agarrando las cuerdas con las manos para no morir ahorcado.
Descargando sobre sus espaldas una lluvia de golpes e insultos.
Obligar a los presos a flagelarse mutuamente o tener colgado y suspendido durante varias horas de unas viguetas de hierro de la escotilla, eran algunos de los castigos más frecuentes.
A un pobre infeliz le han atado las muñecas con apretadas cuerdas, que se clavan en las muñecas.
Los presos de la bodega dos, esperan formados el reparto del cazo de garbanzos semi-crudos y que constituye también la cena.
Aparece León, verdugo patibulario del Cabo Quilates y entabla conversación con el señor Basaldua, ingeniero de los Altos Hornos de Vizcaya.
León saco un paquete de cigarillos Capstan y le ofreció uno y con la sonrisa helada le dijo ¡Toma el último!.
Así fue, aquella noche el señor Basaldua fue asesinado.



EL ALTUNA MENDI, entre los asesinados en este barco había Carlistas, Acción Popular, Requetés,
Monárquicos, Falangistas, Albiñistas.

EL BARCO PRISIÓN ALTUNA MENDI
Fue construido en 1922 en Newcastle por la Naviera Sota y Aznar y confiscado durante la guerra civil y usado como barco-prisión.
En 1937 lo bautizaron con el nombre de Monte Teide y en el año 1967 fue desguazado.
Era una cárcel flotante y estaba anclado en Axpe-Erandio.
La Guardia Civil fue relevada de la custodia de los presos, por los milicianos.
Los que custodiaban el buque eran 20 milicianos y 15 carabineros, al mando estaba Pedro Garmendia. Este grupo ofreció muy poca resistencia a la turba, el asalto costo la vida a 31 presos de los cuales 29 eran falangistas o afines a la falange. El asalto se perpetró el 25 de septiembre de 1936.
Los guardias de la prisión escribieron una carta exculpatoria diciendo que los prisioneros se habían insubordinado, firmó la carta el jefe de Carabineros y el Sargento de la Milicia.
Dice Joaquín Nebreda de Miguel: Que en el Altuna-Mendi estábamos muy distendidos, si no muy contentos, sí alegres hablábamos en voz alta, nos movíamos de un grupo a otro buscando variar de compañía, los que sabían, cantaban sin preocupación "bilbainadas" y los mayores coplillas de la última guerra carlista. Nos permitían pasear por cubierta y como estábamos en el Abra disfrutábamos muy a gusto de la brisa del mar. Me puse moreno y gané peso y en el rancho seguían con los garbanzos, los envíos de la familia habían mejorado mucho, yo recibía una hermosa y suculenta lengua escarlata preparada para mi de manos amigas.
Había desaparecido de nuestro ánimo el terror que nos atenazó duranten muchos meses, nos sentíamos equivocadamente libres de torturas, masacres como las soportadas.
Pompeyo Pérez era natural de Sestao, alto, musculoso, todo fibra, con figura de atleta y belleza varonil.
Desnudo de cintura para arriba o a lo sumo cubierto el torso con una camiseta de sport.
Era el director de una caja de ahorros en Sestao, carlista de toda la vida.
Reunió a gente entorno suyo Marcos Echevarri, Pedro María Lasa, de Renovación Española, José Zuazola jefe de los Requetes de Vizcaya, Felipe Sanz Parcuellos y Zorrilla de la Falange Española, un tal Gil de la CEDA, para completar el cuadro.
Vimos por la escotilla como caín las primeras víctimas: Marcos Echarri, Cortadi, Zubiria, Lezama Leguizamón y Fernando de la Quadra Salcedo.
Quedó en pie Pompeyo que se enfrentó a sus verdugos ¿Y de mi que haceís?.
El Choca que oye la pregunta, sacando una pistola, uno, dos, veinte balazos queda cosido el cuerpo del atleta, pero sin vencerse del todo aún, resiste en la dolorosa genuflexión, un miliciano provisto de un cuchillo cabritero, lo remata a Pompeyo, clavando el acero una, dos y tres veces en su corazón.
José María Lezama Leguizamón Zuazola, fue asesinado a los treinta años el 25 de septiembre de 1936.
José Luis Zuazola Larrañaga tenía 26 años, asesinado en la misma fecha.

HAMBRE Y DEBILIDAD
Dos míseras comidas, otra vez unos cuantos garbanzos nadando en un plato de agua tibia, sin pizca de aceite con sebo de la peor calidad.
A las cinco de la tarde solo habíamos comido un plato único, sin pan, veinte garbanzos duros hasta la mañana siguiente, a las 8 horas un cazo de agua fría, sin leche, sin azúcar, ni pan.
Algunos dedicaban sus ratos libres a la caza de las ratas de agua, pero ellas se burlaban siempre por su destreza a los improvisados cazadores.
Recibimos el aviso de los milicianos que podíamos pedir a casa una libra de chocolate, que constituia un magnífico manjar.
Los milicianos requisaban el chocolate y así lograron almacenar quinientas libras, a costa del bolsillo de nuestros familiares.
Nos robaban de todo, comida, ropa, almohadas, sábanas y cochones.

LA DUCHA
Las cubiertas del Altuna-Mendi, se convertían en playas flotantes, cuerpecitos entecos, con cuatro huesos forrados de pellejo, algún obeso, todos ellos eran cuerpos miserables.
Era cómico verles a todos ellos, como les lanzaban con violencia un potente chorro de agua salada, sobre esas pobres gentes, muchos eran lanzados al suelo con violencia.

LA DIARREA IMPROVISADA
Una noche en el barco Arantzazu-Mendi guisaron patatas con bacalao y hubo reenganche para muchos presos.
Al poco de acostarse, agudos dolores, se despertaron los presos y así hasta cincuenta.
Unos desnudos, otros con los calzones sostenidos en la mano, trepaban por la cubierta del barco, incapaces de mantenerse en la cola de los retretes, pues se iban cagando, con las maldiciones de los carabineros y milicianos.
Entre ayes y lamentos ochocientos hombres esperando para hacer sus necesidades, otros vomitaban.
Se pidió informe a los médicos y se echó la culpa al bacalao, le habían echado JALAPA al rancho en enorme proporción.

LA CAZA DEL HOMBRE POR LA NOCHE
Los milicianos rara era la noche que después de una opípara comida y además de abusar de la bebida, hasta la embriaguez.
Bajaban con la pistola en mano, profiriendo horribles blasfemias, infeliz del preso que fuera fichado durante la inspección.
Daban palizas cruentas y azotes con porras, vergajos y barras de hierro.
Las víctimas preferidas para los milicianos, eran los curas a los que sometían sufrimeintos y vejaciones. También personas de elevada posición social.
Baldear cubiertas, barrer las bodegas, picar planchas del barco.
A presos distinguidos como Lezama-Leguizamón, Careaga, Alfonso, Juan Mieza, Zorrilla, Epalza, Pelayo Serrano, se les obligaba a limpiar retretes.



CONVENTO DE LOS ÁNGELES CUSTODIOS

EL CONVENTO DE LOS ÁNGELES CUSTODIOS
Era una prisión provisional que fue asaltada el 4 de enero de 1937.
Tras el bombardeo sufrido en Bilbao ese mismo día.
La aviación franquista bombardeo Bilbao, causando varios muertos.
En este convnto se produjeron de 116 asesinatos, otros dicen 108 presos.
El régimen anterior de los guardianes era de una dureza y severidad tan extremas como imnecesarias.
Teniendo en cuenta que había personas mayores algunos de ochenta años y enfermos.
Nuestra custodia corría a cargo de nacionalistas, vascos agrios, desagradables y bruscos.
Un batallón de la UGT fue el encargado de la matanza, durante 4 horas, empezaron por la planta baja, asesinando a la gente en sus propias celdas.
Cayeron 108 prisioneros de los 168 presos, mas tarde por una puertecilla salieron dos señores, eran los Consejeros señor Monzón y Astigarra y con su sola presencia acabó la matanza a las 8,10 de la noche, porque estos flamantes consejeros de Euzkadi no vinieron antes e impidieron la masacre.
La responsabilidad de tante verguenza alcanza a todos por igual, a los elementos rojos, cuya ferocidad e instintos cobardes y sanguinarios y a los nacionalistas que en un contubernio con los rojos, pero alardeando de sentimientos religiosos y humanitarios, consintieron con tanta hipocresía, la consumación de tantos crímenes fáciles de evitar. Porque con mucha antelación ellos sabían con detalle de todo.
 La alimentación era abundante y muy bien condimentada, era fácil adivinar las manos de las monjas, cariñosas y hábiles.
A diferencia de la cárcel de Larrinaga, disfrutábamos de misas, confesiones y comuniones todos los días festivos.
Pedro Eguillor Ateridge fue asesinado en este convento el 4 de enero de 1937, de filiación política monárquico, 
Estaban con él, los hermanos José y Francisco Arellano que corrieron igual suerte.
 Joaquín Adán Satue de acción popular, Joaquín era un hombre bueno, inteligente, experto en economía, amante profundo de la villa y de sus tradiciones, pagó con su vida, por presentarse a diputado por Bizkaia en enero de 1937.
Un intelectual, periodista, empresario y político se llamaba Joaquín Adan Satue, nació en Madrid el 29 de enero de 1892 y fue asesinado el 4 de enero de 1937, en el convento de los Ángeles Custodios. Fue socio del Club Deportivo Bilbao, practicó la esgrima.
Se presento en al año 1936 en la candidatura del "Frente contrarevolucionario" por Bilbao, le acompañaba en esta ocasión un jovencito llamado José María Areilza "Alfonsino", un abogado carlista José María Juaristi y el cedista Miguel Goldaracena.
También Nestor Fernández Manzanos que tenía dos tiendas de ropa en Bilbao, en el Casco Viejo y en la calle Astarloa, la famosa Casa Manzanos.
Sobre la muerte de Pedro Eguillor hay varias versiones, Goyoaga dice, al intentar parar a los asaltantes, cuando empezaban una nueva incursión, fue asesinado (fusilado), había un gran charco de sangre junto al cadáver de José Arellano, compañero de prisión. 
Otro dice que fue sacado fuera y que fue fusilado con otros compañeros de prisión.
Pedro Eguillor Atterifge, le asesinaron el 4 de enero de 1937, alma escogida y buena cabeza filosófica de primer orden, lector infatigable, espíritu cultísimo.
Pobre don Pedro Eguillor, era una institución de bondad y cortesía, de generosidad, de socorro para los pobres.
En casa no gastaba ni para sí mismo y hallaba modo de dar anualmente  miles de pesetas a los menesterosos y obras pías y era español al estilo que describe Rubén Darío:

 Siempre fue, por alma y por cabeza español
de conciencia, obra y deseo
y nada concibo y nada veo, sino español por naturaleza.
Otra versión dice que arrojaron una granada de mano, matando a sus ocupantes, Eguillor sale herido y ensangrentado falleció, bajando las escaleras. 
En este lugar fueron asesinados nueve curas el 4 de enero de 1937.
Carlos Acha Aldecoa, Zoilo Aguirre Elorduy, Juan Antonio Azpiri Iriondo, Fidel Arrien Guerequiz, Fidel Basozabal Arruzazabala y su hermano Félix, Juan Miota Garitaonandia, Martín Echebarría Olavarría y Luis Orbea Gorostiaga.


LA ENTRADA A LA PUERTA PRINCIPAL
A LA CÁRCEL DE LARRÍNAGA.


LA CÁRCEL DE LARRINAGA
El 4 y 5 de mayo de 1937. En la calle los periódicos y en la radio las arengas radiofónicas, se animaba a la gente a matar presos, esperando el asalto.
¡ Si sueltan en Bilbao una sola bomba, no doy un real por la vida de ustedes! se decía a los presos.
El día cuatro un griterío infernal preludio de la quiebra por venir.
Disparos, bombas de mano, en los patios donde se estaba fusilando.
Arsenio Ordes Garcia prestaba sus servicios en la Cárcel de Larrinaga y aquí permanecio todo el tiempo durante la guerra.
El 18 de julio de 1936, comienza a llenarse la cárcel con presos de derechas, llegando a ser la nueva población penal muy superior a la normal.
En la Cárcel de Larrinaga, el trato a los presos por parte de los funcionarios fue un trato bueno, a parte de los luctuosos sucesos posteriores.
En la prisión llevaban la voz cantante y haciendo lo que ellos qierían, los elementos políticos y vigilantes de tinte político.
Destacan en esos elementos citados: Carlos Vallina y Adolfo Salas, estos elementos rojos se distinguieron por su crueldad, haciendo más penosa la vida a los recluidos. Pero se les arrestó en Gijón y allí fueron fusilados.
Los sangrientos y luctuosos sucesos que la furia roja inauguró en su efímero reinado, entre tanto iban corriendo los días aciagos, llenos de noticias alarmantes y de angustiosas zozobras.
A primeros de agosto la cárcel de Larrinaga y el cuartelillo eran insuficientes para 230 personas detenidas.                                            En los sótanos inhabitables de aquel estrecho calabozo a unos ocho metros bajo tierra, sin luz y con un vaho insoportable.
A muchos de estos presos se les invitaba a dar un paseo por la cuesta de Santo Domingo o a Castrejana, eran los sitios preferidos por los milicianos para asesinar a mansalva a víctimas inocentes.
Ante la saturación de los presos en las cárceles de Bilbao, se les ocurrió a los dirigentes habilitar los barcos Altuna Mendi y el Cabo Quilates, más tarde se unió el barco Arantzazu Mendi, con presos guipuzcoanos y requetes de Navarra.
En esta cárcel asesinaron a 53 personas.
Fernando Llasera Adan de Yarza 1918-1937, militante falangista que fue asesinado en esa cárcel, 4 de enero de 1937 a los diez y ocho años.
El 20 de mayo de 1936 fue detenido con otros falangistas  que protestaban por la muerte de un guardia civil.




EXTERIOR CÁRCEL DE LARRINAGA.
El número dos, el capitán Juan Ramos del Regimiento de Garellano, fusilado en Derio
el 19 de noviembre de 1936, el número tres el teniente de navío Javier Quiroga Posada, fusilado en 
Derio el 11 de enero de 1937. El número cuatro Cándido Pérez Expósito, maquinista de navío,
fusilado en Derio el 11 de 1937, el número cinco Fernando Ijurco Urnemeta fusilado en
  San Sebastián el 30 de julio de 1936

Mientras la custodia en la cárcel de Larrinaga estuvo en manos de la Guardia Civil disfrutamos de un relativo bienestar, se comía regularmente y se recibían paquetes de casa, pero con los sádicos y biliosos milicianos de la FAI-CNT y de la UGT, con ellos todo fue a peor con ellos.
Los milicianos asaltaron la cárcel con armamento completo y bombas de mano incluso iban mujeres con ellos, ante la pasividad de la guardia exterior. Ahora veremos a esos señoritos que gritan !Viva España¡
El patio grande en la oscuridad se distinguen manchones claros y pardos de hermanos asesinados y en los demás patios igual.
Sangre, trozos de masa encefálica, medio comidas por las ratas, gafas, boinas, zapatillas y algún rosario.
La prensa no se hizo eco de esta noticia, solamente Euzkadi, era una noticia confusa y sin entrar en detalles.
Fue una orgía de sangre, ante una multitud frenética, ebria de sangre,  odio y muerte. Que gritaba, aplaudía y jaleaba a las fieras que acribillaron a tiros de pistola, machetazos y puñaladas.
Solo un vigilante se negó a los intentos de asalto, se negó protegiendo a los presos, no quería abrir la puerta pero una pistola en el pecho le hizo desistir.
Cuando los cañones del destructor Velasco, del bando sublevado lanzaba certeros obuses contra los depósitos de CAMPSA en Santurce.
Anastasio Hermoso Rodriguez, fue médico de la cárcel, socio de El Sitio y de ideas republicanas. Fue el médico hasta el 17 de junio de 1937.
Tenía un hijo llamado Amadeo que fue médico segundo, en el batallón Perezagua.
Anastasio Hermoso Rodriguez, fue asesinado en su casa en los días finales de la guerra, el 16 de junio de 1937.
A este médico le sustituyó Mario Pardo Mustadi Arbe que era dentista.
Estaba encarcelado en la cárcel de Larrinaga el doctor Rufino Silvan, que trabajó en la enfermería, estuvo recluido once meses y sobrevivió a los asaltos, al salir de la cárcel, atendió en algunos establecimeintos penitenciarios. Su hijo Santiago Silvan también fue médico.
Tomas Obieta Lequerica fue fusilado por las autoridades de Franco, alegando negligencias graves en el desempeño de su función y alguna cosa más nada claro.
En la cárcel de Larrinaga murieron unas sesenta personas y otras fuentes dan cincuenta y un presos.
Después de los sucesos del 4 de enero de 1937, la ertzaña se hizo cargo de la guardia exterior, se permitió la entrada de comida de los familiares, procurando aminorar la presencia de los milicianos, se acabaron los garbanzos mexicanos del rancho.

LA CÁRCEL DEL CARMELO, ANTIGUO CHALET DE ORUE EN SANTUTXU.
DE 1937 A 1942 FUE CÁRCEL DE MUJERES Y POSTERIORMENTE LA CLÍNICA
DE SANTA LUCIA.
LA CÁRCEL DE EL CARMELO DE BEGOÑA.
Esta era una cárcel de trato suave, nos permitían recorrer todo el edificio, trato suave y grato, podíamos entrar y salir de las celdas y a nuestra disposición teníamos un trozo de huerta del convento.
Había muchos curas presos, fueron asesinados: José Bermúdez, Andrés Raquin Maren, José Joaquín Loinaz, Luis María Sasieta, Joaquín Díaz Romero.
Los dueños del Carmelo, eran de la congregación Carmelitas, por su extremado matiz nacionalista, desde el primer momento no quisieron mantener contacto con nosotros.
Era el 4 de enero de 1937, en Bilbao racionamiento y colas de refugiados, los altavoces chillaban a todas horas, por Bilbao circulaban milicianos con pistola al cinto y pañuelos rojos al cuello que hacían cola para entrar al cine, algunos con el casco de campaña y fusil, iban acompañados de mozas desgreñadas a cual más simplonas y ordinarias.
Un avión militar hizo una pirueta en el aire, tocado por la metralla  y uno de los tripulantes del avión no le funcionó el paracaídas y murio.
El otro descendió y en su busca fueron una horda de salvajes que lo acribillaron a balazos.
El infeliz tirado en el suelo y como chacales se tiraron sobre él, los miembros arrancados, era un despojo humano y miles de personas se complacieron en semejante espectáculo.
Ante su cadáver juraron venganza por la derrota de Villareal y la determinación de matar a todos los presos.
A las cinco los milicianos del Batallón Malatesta era una unidad de milicias anarquistas y de la CNT irrumpen en la portería del Carmelo.
El sargento José Bermudez con un mosquetón prestado contuvo en los pasillos del convento a la masa de esbirros.
Pero los guardias de asalto custodios de nuestras vidas y de nuestra seguridad, le dijeron al director de la cárcel: Nosotros no disparamos 
contra el pueblo.
Y dieron paso libre a toda la turba, el Carmelo tenía tres plantas los de la primera fueron el primer muro de choque y donde hubo más bajas. Fue extendiéndose la idea de la defensa y reacionaron colocando, camas, colchones  y todo tipo de objetos, ladrillos, botellas haciendo frente al enemigo.
Allí estaban los requetes de Lizarraga, Tolosa, Zarauz, Villafranca de Oria, Zumaia, Mondragón, Ondarroa, Sestao y Baracaldo.
El comandante Escribano que estaba recluido en ese lugar, era un héroe romántico daba órdenes y aconsejaba la lucha campal y los requetes arremetieron contra los rojos. Mandó romper la claraboya situada en el hueco de la escalera, haciendo caer los cristales sobre los milicianos.
Los milicianos fueron a por cascos y dinamita y el público en la puerta les coreaba ¡Ánimo muchachos! a por ellos matarlos sin compasión.
La Septima Compañía de la UGT se hizo cargo de la situación.
Los asesinatos comenzaron a las 7,30 de la tarde y acabaron a las 10,30 de la noche.
Cuatro milicianos en formación de piquetes fusilaban a los prisioneros, a los que caían los remataban dándoles el tiro de gracia.
El director de los Ángeles Custodios había huído.
Entre las fuerzas que  estaban para reprimir el asalto, se mandó a Rogelio Castilla, comandante del Batallón de Asturias, el teniente Feliciano Martínez, Rogelio Estevez y el sargento Manuel Muñoz Trabado, el capitán Jaime Piquero Arteaga.
Se presentaron los consejeros y vieron horrorizados todo lo que allí acontecía. Telesforo Monzón uno de los consejeros allí presentes mando parar las ejecuciones.
Los rojos azuzados por el populacho hicieron un segundo intento, era imposible que un puñado de requetes aguantase las oleadas de milicianos.
A las tres de la tarde aparecieron en el Carmelo las altas siluetas de aquellos nobles mozos, nacionalistas de la Ertzaña que tenían su cuartel en Las Arenas, los tenientes Abando, Urigüen y Peña y otros buenos muchachos.
Hubo ocho curas que decidieron correr la misma suerte que los que allí estaban recluidos: Damián Arandia Ingunza, párroco de Miravalles.
LA CASA DE LOS ARANA, LUEGO AUXILIO SOCIAL Y EN LA ACTUALIDAD
SABIN-ETXEA

Simón Anzola Churruca, párroco de Arenaza.
Julio Coca Oraá capellán de Bilbao.
Juan Garnica capellán de Tudela.
Pablo Guezala Larrazabal, párroco de Baracaldo.
Benito Marco Gardoqui, director de la Santa Casa de Misericordia.
Antonio Olandiz Ondategui, coajutor de San Vicente en San Sebastián.
Cecilio Fernández, parroco de Sotes/ Logroño.
En el Carmelo murieron ocho personas.
Asesinaron a cinco personas

LA CASA GALERA
Estos son los datos de un sacerdote Miguel Larrañaga "Rafael Aventino" que estuvo recluido allí.
Era un triste caserón infame.
Murieron cincuenta y cinco personas.
Repartidos en tres salas, sentados sobre camastros y colchonetas, había un centenar de presos.
Los invasores tan pronto como lograron que se retirara la guardia oficial, se hicieron cargo de las llaves.
Pidieron que se cambiara la guardia al señor Arechalde, pero la nueva guardia fue aún peor, el desampara y la gentuza.
Los milicianos lucían relojes y pulseras robadas a sus víctimas.
En este edificio con sus locos y locas que estaban alojadas en el piso superior, mendigos astrosos cubiertos de piojos y sepultados en lóbregos calabozos.
A los nuevos presos se les instaló en los laterales, vigilados por cuadrillas de milicianos, que estaban parapetados en el cuerpo central.
Llegó el atardecer del día 4 de enero de 1937, en la planta baja había una patulea de forajidos y en tres salas sentados sobre camastros y colchonetas un centenar de presos, tristes abatidos e inquietos.
Fueron tres mortales horas, se oían voces terribles, los invasores lograron la retirada de la guardia oficiales, se hicieron con las llaves y dueños de la fortaleza.
Con la lista de presos ponían en libertad o dictaban sentencia, había que tenera informes o recomendación favorable.
Un médico carlista de Ondarroa, llamado Luis Arriola, un maestro de Somorrostro llamado Félix y algunos más consiguieron escapar.
Un pobre muchacho intento huir, le siguieron por Zabalbide en un portal lo acribillaron a balazos.
José Arechalde Aramburu 1889-1982, abogado y dirigente del PNV.
Leizaola le nombró director general de prisiones, recién constituido el Gobierno Vasco.
El señor Arechalde impulsó el cierre de los barcos prisión, trasladando a los presos a la cárcel de Larrinaga.
Le pidieron a este señor que se cambiasen a los guardias y que los amparase, así se hizo pero el cambio fue mucho peor, era la peor gentuza de milicianos.
Había un guardián que era muy malo, era enano y espiaba a los presos a través de las mirillas.
Sala segunda, 29 presos se ponen firmes, piernas trémulas y vacilantes, bajaron a un patio subterráneo y los colocaron en la pared frontal, el jefe del pelotón dio la orden de disparar.
Ayes y gritos de espanto, ordenes iracundas y blasfemias.
Era espantosa la vista nocturna de aquella charca de sangre humana.
Fueron fusilados en dos tandas, cuando se oían ráfagas de ametralladora por la cuesta de Zabalbide, los Ángeles Custodios y el Carmelo.
Llega Alfredo Espinosa a la cárcel, era el ministro de sanidad que venía con unos enfermeros de la Cruz Roja para recoger a los heridos.
Los milicianos todavía manchados de sangre fraterna, recorren las salas del hospital con el fusil al hombro y el revolver al cinto, acechando a los enfermos, estan viendo si hay algún prisionero al que deban rematarlo, algunos los veían vivos y deseaban verles muertos. Los heridos tiemblan en los lechos del hospital.
Rondaban los espectros, dando vueltas como danzando entorno a los muertos. Eran los milicianos de cara patibularia.
Decía alguién ¡Lo que es el hombre, cuando no cree en Dios!.
De mientras los guardianes saqueando sus ropas y sus carteras.
El 7 de enero de 1937 a las siete de la tarde llega un automovil al Hospital de Basurto y desciende de él Enrique Orueta, subcomisario general de orden público de Euzkadi.
Se dirige a la sala de heridos y pregunta por la cama del cura Enrique Larrañaga, venía a notificarle la orden de libertad firmada por él.
Orueta estaba afectadísimo por todo lo que veía, en torno a los prisioneros heridos.
El señor Larrañaga era colaborador del periódico El Pueblo Vasco y Orueta había colaborado en el periódico Euzkadi, el uno era un periódico conservador y el otro un periódico nacionalista.
El conservador se llamaba Narciso Larrañaga Ugarte.
Larrañaga y Enrique Orueta se estrecharon la mano, no se reprocharon nada y Orueta le comunicó que ya era libre.
En esta casa asesinaron a 34 personas.


IGNACIO CARREÑO HERNÁNDEZ
Otro declarante y testigo, declara fue detenido y pasó por varios lugares: En los locales de Acción Popular, en la checa de la Diputación, en el Gobierno Civil, en el Cabo Quilates, Ángeles Custodios y el Carmelo, permaneció durante once meses.
El trato era más duro y cruel sobre todo en los barcos flotantes, además de todas clase de crueldades, había días que no nos daban de comer.
El trato con el cuerpo técnico de prisiones fue bueno en general.
Los malos tratos los propiciaban los vigilantes y milicianos, todos ellos de filiación de izquierdas y radicales.
Ignacio Carreño sufrió prisión en el Cabo Quilates el día de la matanza en los Ángeles Custodios.

Eduardo Aya Goñi, hermano del médico Andrés Aya Goñi, fue un destacado miembro de la carrera fiscal ligado tanto al Tribunal Supremo como a Bilbao.
Desempeño un papel relevante en la causa general de Bizkaia, instruida por el régimen franquista tras la ocupación de Bilbao.
Se ocupó de todo lo relacionado con las matanzas en los barcos y las cárceles de Bilbao.
Llego a Fiscal General del Tribunal Supremo en el año 1969.

José Antonio Aguirre el Lehendakari, refiriéndose a las matanzas de prisioneros: Si en los pueblos entra el espíritu de venganza, nos pareceremos a una tribu de caníbales, que no a un pueblo civilizado.
Esto fue en un discurso de Navidad, el 22 de diciembre de 1936.
Pero despues de todo esto iban a pasar todavía cosas mucho peores.
Con motivo del ochenta aniversario de las matanzas en los barcos y cárceles de Bilbao, Urkullu reconoció la injusticia y reconoció que el gobierno de José Antonio Aguirre tuvo sus luces y sombras.
Pero antes lo hizo Juan Ajurriaguerra en el año 1956, somos culpables nosotros y yo el primero en nombre del gobierno, porque nos fallaron los resortes de mando en aquél momento.
Uno de los primeros periódicos en comentar los sucesos de Bilbao, fue el Diario Palentino, el 25 de julio de 1937, empezó a publicar una lista de curas asesinados en las cárceles y barcos prisión.
En Bilbao la prensa oficial de la República apenas publico algo, con noticias muy difusas. Se hablaba de los bombardeos y casi nada de las matanzas, decían de alguna sublevación en las cárceles que hubo que sofocar, era la censura por motivos de guerra, porque la línea editorial del Liberal, Excelsior, Noticiero Bilbaino y todos los demás, era una defensa cerrada de la República, la línea y los directores anteriores habían sido convenientemente depurados. 
Incluso había concejales del Ayuntamiento de Bilbao, de la derecha que escondidos, que no asistían a los plenos, estaban todos ellos amenazados de muerte, como en el caso de Juan Manuel Velasco Amírola, monarquico permaneció escondido en un caserío de Etxano fue descubierto y asesinado salvajemente.

Durante la República, hubo varias checas en Bilbao, en la calle San Francisco, Las Cortes, en la Biblioteca de la Diputacíon calle Gran Vía, en la calle Correo.
En la bodega número cuatro del Cabo Quilates.
También había checas en Portugalete.
Estos son algunos de los jefes de las checas: Sandoval, Jarrilla, Greño, Lejonagoitia.

Ahora veremos a esos señoritos que gritan ¡Viva España! ¿Donde están esos valientes?
¿Donde esta Diogenes Felipe?.
Era un boxeador profesional que hizo carrera entre 1923 a 1935, un peso welter, en 1933 trabajó en Santander en un periódico "La Lucha", vinculado a los sindicatos libres, le detuvieron por un supuesto complot monárquico-anarquista.
Murió el 16 de diciembre de 1937, no se sabe sobre las circunstancias de su muerte. La Unión Patriótica y Monarquica Nacional de Bilbao pagó la esquela. La noticia se publicó en el periódico de la falange Hierro. Era presidente de esa extinguida Unión Patriotica y Monarquica de Bilbao, Juan Ramón González Olaso, miembro de la Asamblea Nacional, ex diputado provincial, ex concejal.
Fue asesinado él y sus dos hijos Angel y Benito González Miranda.
En la esquela incluye Diógenes Felipe Medrano el boxeador a Lino Guantes jefe de la policia municipal de Bilbao, a José Mendez sub-jefe de la misma policia y Gustavo Guadilla también su-jefe de la misma entidad, había dos policias municipales asesinados Juan Ciria y Bernardino Alonso, los funerales se celebraron el 17 de diciembre de 1937.
Fernando de la Quadra Salcedo asesinado el 25 de septiembre de 1936 y José Etxeandia recopilaron datos de todos estos sucesos.
Al salir de la cárcel José Etxeandía llevaba escondidos en el forro de la sotana los manuscritos y así pudieron ver la luz.

*Siempre me ha parecido el más imperdonable de los crímenes, entregar a una juventud desviada en lo político, pero espléndida en lo moral y en la físico a los peores enemigos del País Vasco, a los que se burlaron de su fe, de la nobleza, de sus costumbres y de su honradez tradicional, a los que al mes siguiente de establecerse la República dieron al mundo civilizado el espectáculo brutal del incendio de iglesias y conventos.* José Echeandía.

FIN


La persecución roja en el País Vasco, estampas del martirio en los barcos y cárceles de Bilbao, José Echeandia.
Nuestra memoria histórica perdonamos pero no olvidamos, José Echeandia.
Heroismo y Martirio, José Echeandia.
4 de enero de 1937, Carlos Olazabal Estecha.
Arsenio Ordas Garcia dio testimonio de la Cárcel de Larrinaga.
Joaquí Leza Corella dio testimonio del barco Cabo Quilates.
Ignacio Carreño Hernández dio testimonio en la Causa General.
Hemeroteca de el Correo.
Euskariana.
Causa General pieza tres, Cárceles y Sacas.
Azul Bilbao 1933.
Pedro Eguillor primera y segunda parte, Blog de Cesar Estornés.

Comentarios

Entradas populares de este blog

EL HOTEL TORRONTEGUI DE BILBAO, SU HISTORIA Y SUS PERSONAJES

MIGUEL DE LA VÍA MARTINEZ, LA TORRE DE LOIZAGA Y LA CASA DE OCHARAN

LAS TIENDAS DE ROPA, SASTRES Y LAS MODAS EN BILBAO