HACIA EL ANETO, POR LAS CUMBRES DEL PIRINEO
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| AÑO 1899 ANTIGUO REFUGIO DE LA RENCLUSA, Foto Meys |
| EL PASO DE MAHOMA CONGESTIONADO DE MONTAÑEROS, SE HA PERDIDO EL MIEDO Y EL RESPETO A LA MONTAÑA. EL ANETO TIENE 3.404 METROS. foto de la editorial DESNIVEL. |
CRONICA DE ANTONIO FERRER, Año 1930 en el periódico Excelsior. La expedicción comenzó el 26 de julio de 1930.
Antonio Ferrer era el único montañero de Bilbao, iban con él un grupo de aragoneses y guipuzcoanos.
Antonio Abadías era una institución en el Pirineo, fue guia y guarda del refugio de la Renclusa. El guía más conocido del macizo de la Maladeta. Su suegro se llamaba José Sayó, le llamaban "El León del Aneto", había subido al Aneto mas de cuatrocientas veces, fue guia y guarda antes que su yerno.
El guía más conocido del macizo de la Maladeta.
Le sucedió en el cargo a su suegro José Sayo llamado "El León del Aneto", con más de cuatrocientas subidas a ese monte.
Sayo nacio en el valle de Benasque, le tomó el relevo a su tío Sebastián Mora. El refugio de la Renclusa se creó, para facilitar el acceso al Aneto, en el año 1870 era una cabaña pastoril y él la arregló y adecento para que fuera refugio de montañeros.
Desde finales del siglo XIX hasta 1907, cuando se hizo cargo José Sayo desde 1907 hasta 1916, fue cuando se inauguró el actual refugio, sustituyendo a la vieja cabaña pastoril.
En 1915 Sayo coloco un libro de registro para todos los que ascendían al Aneto dejasen constancia de ello.
"Pepe" el de la Renclusa, Sayó ayudo a construir el segundo refugio de la Renclusa.
El 27 de julio de 1916, cuando estaban ascendiendo al Aneto justo en el paso de Mahoma, murió alcanzado por un rayo, una tormente eléctrica espectacular destellos azulados salían de las rocas con una tormente eléctrica.
Él y otro montañero llamado Bliss aparecieron caídos sobre una repisa completamente abrasados por un rayo.
Antonio Abadías permaneció de guarda y de guía en el Aneto desde 1916-1930 y 1940.
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| GLACIAR DEL ANETO, SUBIENDO BARLOQUE Y JOSÉ SAYO, AGOSTO 1915. Foto del Centro Excursionista de Catalunya. |
Son las tres de la madrugada. Unos golpes en la puerta de nuestra habitación del refugio nos despiertan. El diligente guía Antonio Abadías hace el recorrido por todos los dormitorios. Sonaban los golpes en la puerta y a continuación ¡Aneto, Aneto!. A esta expedicción solo iba Antonio Ferrer de Bilbao, el resto lo componían guipuzcoanos y aragoneses.
Eran una veintena de montañeros aragoneses junto con otros vascos que ocupaban la mayor parte del excelente refugio de la Renclusa, cuyos propietarios eran la centeneria sociedad, la más antigua de España "Centro Excursionista de Cataluña".
Al poco rato charlas en voz baja se dejan oír, luego ruido de botas, pasos de piolets que se apoyan en el suelo, todo ese conjunto de pequeñas incidencias que determinan los preludios de una ascensión alpina.
Hemos gozado bien, sea brevemente de un refugio de montaña de carácter internacional. Nos ha gustado repasar el album del refugio,donde días antes han llegado y estampado la firma: franceses, italianos, alemanes, rusos, toda una babel de montañeros de la gran familia alpina que no conoce fronteras.
Entre ellas hemos reconocido la de nuestro amigo Guilera, del Centro Catalán, que nos ha precedido y con verdadera satisfacción hemos visto la insignia del Club Deportivo de Bilbao que dejó estampado Ángel Sopeña, con una dedicatoria y un saludo a todos los montañeros pirenaicos. Para nosotros es un motivo de orgullo y nos da una satisfacción muy grande que los colores del club esten en la cima del Aneto.
Durante la cena bajo las lámparas de carburo que emnegrecen las vigas, hemos visto entrar nuevos grupos y parejas de decididas montañeras a quienes no arredra el glaciar.
En un rincón dos alemanes jóvenes y rubios preparan sus sacos para la ascensión al día siguiente.
Por todos los lados se comentan incidentes, se recuerdan hazañas anteriores y en todas las caras se nota la alegría de la montaña.
Jenaro Arcaute y su amigo Lhand expertos pireneistas que nos han precedido un día en la ascensión al Aneto se sientan a nuestro lado, la pequeña colonia vasca va aumentando.
Poco antes de dar las cuatro, cuando por encima de las altas testas del grupo de la Maladeta, asoman los primeros tintes y reflejos de la alborada se pone en marcha nuestro grupo que se han unido a varios franceses y catalanes.
Tomamos el sendero que se inicia en la Renclusa y remontamos la áspera roca granítica primero en dirección de la Madaleta y más tarde hacia la izquierda por el contrafuerte norte que desciende desde la erguida cumbre hasta terminar en la Peña de la Renclusa.
En esta arista se abren el Portillon interior 2815 metros y el superior 2900 metros, pasos obligados (uno u otro) para entrar en el glaciar del Aneto.
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| AÑO 1930, DE IZQUIERDA A DERECHA ANTONIO FERRER Y FRANCISCO TUDURI, EN EN EL ANETO. TUDURI FUE UNO DE LOS PRECURSORES DEL ESQUI EN TOLOSA, SKI CLUB TOLOSANO EN 1908 Y DE LA SOCIEDAD ARALARKO ADISKIDEAK. |
A las cinco y media de la mañana alcanzamos el Portillón inferior, por donde penetramos en el glaciar, después de haberlo atravesado algunas capas de nieve que habiendo caido días antes dificultaban el paso por el Portillón superior.
En aquel momento el sol hace su aparición, estallando de luz y admiramos uno de los panoramas más sugestivos. Todas las cumbres de los Pirineos destacan sus características siluetas del lado oriental aumentando sus proporciones, con las sombras de diversas tonalidades que decrecen con la distancia.
Ya metidos en harina nos lanzamos al glaciar en fila india, siguiendo las huellas que marcan los alemanes a quienes vemos encordados remontar la pendiente del collado de Coronas.
Hay unas rocas que emergen del manto glanco del glaciar y se hallan a corta distancia del Portillón. En ellas se encuentra un hilo de agua que el guía nos dice que se llama la Fuente del Amor y que nosotros tomamos como base para almorzar. Son las seis y media de la mañana.
Nuevamente nos ponemos en marcha y atravesamos otro grupo de rocas y decididamente nos remontamos al collado de Coronas, en el cual la nieve alcanza un enorme espesor.
A la izquierda se eleva una cúpula de nieve que precede al último repecho al paso de Mahoma y a la cumbre máxima de la cadena pirenaica.
A la derecha surgen de la nieve las rocas que forman el pico Coronas, el pico del Medio y la Maladeta, separadas de este por el collado Maldito.
Doblando a la izquierda, nos elevamos por la fuerte pendiente de nieve de la cúpula, hasta un pequeño relleno desde donde vemos el Paso de Mahoma y parte del mojón terminal.
Antes de iniciarse en el famoso paso, se dejan los piolets en el rellano y puestos en marcha atravesamos agarrándonos a la roca los 25 o 30 metros de terreno que parecen puestos allí expresamente para que la ascensión tenga algo de salsa y no peque de aburrida y monótona.
"Hacia la mitad de ese recorrido empotrado en la roca una cruz o crucifijo de hierro de unos 50 centímetros de altura, que tal vez recuerda recuerda la tragedia del alpinista alemán y el guía Sayó, en ese lugar perecieron carbonizados por el rayo.
Realmente no tiene dificultad alguna el famoso paso, para quién se halle un poco entrenado o habituado a las escaladas de roca.
La roca es fuerte granítica, áspera y por lo tanto en condiciones inmejorables para que a pié y mano se afiacen perfectamente.
Hay agarraderos naturales por todos lado, salvo en un par de ocasiones, se puede pasar de pié perfectamente.
Sin embargo, justo es decirlo que impresionan los vertiginosos cortes de ambos lados por su enorme altura.
Unos paso más y ya estamos en el Aneto.
Bajo una de las piedras del gran mojón, hay una caja de ebonita, el libro de registro de ascensiones donde dejamos nuestras firmas. Luego libres de los sacos trepamos hasta la parte superior del mojón y hacemos ondear al viento del Pirineo el gallardete de Bilbao y la insignia del Club Deportivo, que ostentamos con orgullo como únicos representantes de Bilbao, en aquella ascensión.
Imponderable es el panorama alpino desde esos 3404 metros. Excusamos una relación interminable de montes, crestas y perfiles.
Solo citaremos por su atrevidísima perfíl, el Pico Russel y el de Salenques con una erizada crestería cuyo recorrido cosntituye una de las excursiones más difíciles del macizo de los Montes Malditos.
Del lado de Francia entre el Pico Sacrous y el de Salvaguardia apercibimos claramente Bagnares de Luchon, en su hermoso valle y a su izquierda donde se asienta Superbagneres con el amplio hotel que queda unido al valle por el ferrocarril cremallera que se ve a simple vista subir y bajar.
Imponentr en la visión cercana de los Picos del Medio y Maladeta, a la izquierda se desarrolla un panorama de lagos alpestres que se escalonan a diversas altitudes. Los lagos Coronas, medio helados que dormitan aún bajo la capa invernal.
Hemos gozado espléndidamente de un día en el Aneto. El guía Abadias nos dice que pocas veces se habrá encontrado un día más delicioso. Estamos en la cumbre semidesnudos aspirando a pleno pulmón, el aire más sutil de tres mil metros. De mientras se van tostando suavemente nuestros torsos en una orgía de luz.
Pocos montañeros habran estado casi tres horas en la cumbre máxima del Pirineo.
Después de saturarnos de luz y de paisajes grandiosos, nos dedicamos a trepar por los riscos más cercanos, buscando la emoción que perdimos en el Paso de Mahoma y al mismo tiempo impresionamos unas placas y unos metros de film que nos haran recordar luego la estancia en aquellas alturas pierenaicas.
Como padre amántisimo el guía reune a su alrededor y reparte la comida que trajo sobre sus hombros y la clásica bota de vino.
¡Pirineos! ¡Aneto! como me has recordado con tus glaciares y tus lagos escondido y medio helados otra gran excursión de recuerdo imperecedero, la de Sierra Nevada, la de Mulhacen que solo sobrepasa a esta cima en unos metros.
FIN




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