LOS PICOS DE EUROPA- MACIZO CENTRAL- EL PICO DE URRIELLO 17 DE MARZO DE 1929


EL PICO URRIELLU
EL 27 DE AGOSTO DE 1925, ÁNGEL SOPEÑA EL PRIMER VASCO QUE ESCALA
EL NARANJO DE BULNES, SOCIO DEL CLUB DEPORTIVO BILBAO.

EFEMÉRIDES DEL ALPINISMO

El 5 de agosto de 1905 Pedro Pidal, marqués de Villaviciosa de Asturias, emprende la ascensión al Pico Urriellu (Naranjo de Bulnes),
acompañado del pastor Gregorio Pérez "El Cainejo", logrando después de una arriesgada escalada, culminar el fantástico monolito.
En el descenso hicieron uso de una cuerda que quedó colgada y fue cortada por el marqués.
Más tarde el pastor de Camarmeña Víctor Martínez realizó la excursión solo, volvió por el mismo camino y trajo consigo la cuerda que allí quedó, presentándola en Madrid a don Pedro Pidal.

El bravío crestón del Naranjo de Bulnes, también llamado Urriello, la cima más curiosa de los Picos de Europa y la más inaccesible también.
Situada al norte de Peña Vieja, formando parte de la sinuosa cadena del macizo central que lleva sus ramas al oeste por los Horcados Rojos y al este por las cumbres de la Sierra de Juan de la Cuadra.
Hacia el norte el gran lomo de este macizo se desvía tomando la dirección norte-n.e. que pasa por la Peña Castil y Cabeza de las Moñas en dirección a Sotres.
Precisamente donde se inicia esa desviación, aparece erguido y triunfante el rocoso e impresionante monolito que emerge de la estructura general, el Naranjo de Bulnes.
Su esbelta silueta mira retadora a los profundos Canales de Camburero y Celada, y su sombra enorme cobija el poblado de Bulnes, que sobre un altozano al amparo de la ruinosa torre del antiquísimo castillo deja deslizarse al tiempo sin seguir sus huellas modernas, trabajando como en los tiempos patriarcales.
Famoso picacho, que en todo momento ha recibido la visita de los extranjeros y españoles y ha desafiado a los grandes alpinistas, reservando el honor de la escalada a un español tenaz, montañero de raza y cazador experto.
Las numerosas tentativas de los Saint Laud, Fontan de Negrin, Salles, Labrouche etc....justifican a nuestros ojos la alta calidad de nuestros trepadores, el marqués de Villaviciosa, Gregorio Pérez "El Cainejo", Schulze, Víctor Martínez , Vicente Carrión, Ángel Sopeña, Enrique de Echevarrieta, Marino Quell, A. Goicoechea, Alfonso Martínez, Agustín Pérez, Bonifacio Sadía, Luis Borra, Andrés Espinosa, Urgoiti, Corujo que sucesivamente lo han escalado.
Presentando también al alpinismo de altura a los más potentes Clubes Españoles y Sociedades de Montaña: Club Deportivo de Bilbao, Real Sociedad Peñalara, Club Alpino Español, Centro Excursionista de Cataluña, Erandio Club y Sociedad Deportiva A morebieta.

Todos cuantos se han acercado al ingente peñasco coinciden en afirmar la enorme impresión que producen sus impresionantes paredes y la majestad augusta de su testa.
De todas estas peñas dice Casiano de Prado, la única que en aquel país se tiene por inaccesible al hombre y aún a los rebecos, es el Naranjo de Bulnes, magnífica pirámide, cuya forma vista desde Torre de Llambrión se parece mucho a la de un cono truncado, que es casi un cilindro.
Fontan de Negrín exclama: Enfrente en el centro de un inmenso hoyo el Naranjo se yergue rojizo y blanco, dibujándose sobre el azul del cielo. Cortado a pico en todas sus paredes sobre el hacinamiento de pedruscos y de neveros, esta súbita aparición excede a todo lo que nuestra imaginación sobrexcitada hubiera podido soñar. Comprendemos que este monstruo dolomítico ha ya fascinado a quienes le hayan visto los primeros y que estos lo hayan juzgado inaccesible.
Nuestro excelente montañero y amigo Ángel Sopeña en su relato de ascensión dejó escrito: No olvidaré en mi vida la honda impresión que me produjo la primera vez que contemplé el Naranjo de Bulnes, tan fuertemente quedó grabado en mi espíritu. Íbamos detrás del guía que ya nos había prevenido la próxima aparición del gigante. El corazón aceleraba sus latidos, presa de una emoción solo comparable  a la del peregrino lleno de fe delante del cual, después de largo y penoso viaje, aparece la cúpula de San Pedro de Roma...
Doblamos un recodo de la ásperada vereda y ante nosotros, enmarcado por las verdes paredes de la canal, surgió inmenso, vaporoso, el esbelto picacho.
Permanecí absorto, fascinado, era más alto, más corpulento de lo que yo me había imaginado.
Y es que el Pico Urriello es el centro de atracción a modo de imán donde se concentran las esperanzas y se disipan los fracasos.
El Naranjo de Bulnes también tiene su leyenda negra. La atracción que este pico ejerce sobre los montañeros llevó a Luis Martínez de Oviedo al macizo central, con el objeto de escalar el colosal peñasco, medir su altura y colocar en la cumbre un estandarte rojo, más después de alcanzar la augusta cresta, al intentar su medición con una larga cuerda con su peso en el extremo, le venció el cuerpo, que fue hallado ocho días más tarde por Víctor Martínez, el guía de Camarmeña y E. Cueto.
El cementerio de Bulnes rústico y sombrío guarda entre sus ruinosas paredes, los restos de la primera víctima montañera del Pico Urriello (d.e.p.).
Sin embargo todo el grupo rocoso que los pastores designan con el nombre de Picos de Cornión y que incluye el Naranjo de Bulnes, es de una incomparable belleza, Peña Castil, El Carnizoso con su incomparable "morra" que sirve de atalaya y mirador del Naranjo por una de sus más interesantes aristas, se sienta a la izquierda Este, así como las agujas y resaltos de la Coteras Rojas, al lado opuesto, el Neverón y la Sierra Lalbo recortan sus perfiles y descienden sus laderas hacia el poblado de Bulnes.
Al norte y costados del Naranjo se abren las profundas canales de Camburero y Celada con sus hoyos y peñascales por donde se cruza una senda inverosimil usada por los pastores y los cazadores de rebecos.
Pico de Urriello, rey dominador de los Picos de Europa y orgullo de   Asturias. Desde tu altiva cumbre, desañando a los tiempos, has visto pasar generaciones a tus pies con una enigmática sonrisa de esfinge, despreciándolas.
Has visto arañar tu macizo pedestal a pigneos y has seguido sonriéndote. Tu soberbia te impedía bajar la vista hacia la tierra y sus habitantes. Más llegó una era, un día para tí , en que resbalando por las escamas pétreas de tu osamente montruosa, el hombre logró domeñarte y vencerte, quitándote el cetro y colocando en su lugar unas torres de piedras signo del hombre vencedor que hace esclava a la montaña.
Mas a veces la fiera que dormita en si se revela contra esa esclavitud y si el hombre pierde su poder  y por un momento descuida su mirada y la deja vagar hacia los precipicios, entonces sacudiéndote reclamas tu presa y poniendo zarpas sobre ella, la destrozas y aniquilas.
Aún sigues siendo el rey de los Picos de Europa, Pico de Urriello.
ANTONIO FERRER, EL HOMBRE DE LAS CAVERNAS 17 de marzo de 1929, periódico Excelsior.



30 DE OCTUBRE DE 1955, ÁNGEL SOPEÑA HABLA
A LOS MONTAÑEROS EN BESAIDE, LANZA SU MENSAJE.
 Archivo fondo Sopeña de Jesús de la Fuente




UNA ILUSIÓN QUE SE ESFUMA
Nuevamente entramos bajo la tienda de campaña que se eleva picuda y tranquila en la jugosa verde de Camburero.
Hemos dado una vuelta después de cenar alrededor de los peñascos que la circundan y nos hemos detenido una vez más en el balconcillo natural de Camburero, desde donde se obtiene la más interesante perspectiva del airoso Naranjo de Bulnes, la roca más característica de los Picos de Europa.
Durante el día lo hemos saludado acercándonos a sus plantas rocosas en espera de una visita más detenida.
Al día siguiente y ahora sin hablarnos los unos con los otros, como movidos por un secreto impulso estamos contenplando las luces de una noche estrellada, el erguido peñasco en el cual tenemos cifradas nuestras esperanzas de mañana.
Necesitamos hablarnos para saber los pensamientos que corren por nuestras cabezas.
Sentimos a nuestros compañeros les corren las mismas ideas, que en este momento nos asaltan.
¡Mañana vamos al Naranjo!.
Vuelta a la tienda de campaña, confortablemente tumbados en nuestras camas portátiles, comentamos la expedición de mañana, que supone el punto final a nuestra visita este año a los Picos de Europa.
Todos nuestros pensamientos estan vueltos hacia ese peñasco ingente que hace poco vimos envuelto en el manto de la noche, cuya cabeza mecía vuelta hacia nosotros como desafiándonos.
Hacemos nuevamente el recuento de nuestras posibilidades, tenemos un buen rollo de cuerda que previsoramente hemos traido.
No nos faltan los crampones de hierro con su anilla correspondiente para su utilización inmediata en caso de tener que salvar algún paso peligroso.
Tenemos alguien entre nosotros que se ha distinguido en estas escaladas, que incluso ha ascendido por la temida grieta norte.
La excursión a Cerredo nos ha hecho ver la calidad trepadora de todos nosotros.
Nos espera un sueño reparador, en visperas de la excursión, me veo en fila india trepando por la canal.
Manolín nos dice el punto por donde Espinosa tomó la ruta del Naranjo.
Tomamos contacto con el pétreo Naranjo ya hemos llegado a la ansiada cumbre y cuando vamos a lanzar el grito del triunfo, para que nos oiga Manolin, que nos esperaba abajo.
Seguimos subiendo, subiendo posando nuestros pies en el vacío.
Todo esto fue un bello sueño, que se desvanece en el crepúsculo, como se evaporan las nubes al beso del ardiente sol sol veraniego.
Amanece tristón, grandes nubes corren de norte a sur, llevándose rampantes por los asperos canales en dirección al Naranjo, altivo y retador que los rasga en dos con un afilado perfil.
A las nuebes se ha unido una llovizna pertinaz, que da por tierra nuestra preciada ilusión.
¡Ya no podemos subir al Naranjo!.
Esperando que se descubra el airoso monolito, debe aparecer pero vana espera.
Ante  nuestra impotencia deseábamos ser nubes para subir por la aguda aguja y alcanzar lo que solo en sueños pudimos hacer, la endiablada cumbre del Naranjo.
Se acabaron las vacaciones, la lluvia fina semejante a nuestro sirimiri, ha mojado la peña en tal forma que es una temeridad subir.
Al día siguiente salimos de la tienda, nos hemos despertado en Camburero, que nos dice adios que equivaldría a una separación indefinida.
Después de haber gozado de su incomparable visión y de haber estado a dos dedos de la meta ansiada y no conseguir, sentimos latir más fuerte  en nuestro pecho el estímulo de volver de nuevo, de visitar nuevamente los maravillosos Picos de Europa y de intentar la famosa escalada.

Los del intento frustrado fueron Azkue, Ángel Sopeña, Antonio Ferrer y Kiko Eguiraun.


AGOSTO DE 1930, EN LA VEGA DE CAMBURERO-PICOS
DE EUROPA, Archivo Jesús de la Fuente







DE PIE ÁNGEL SOPEÑA, IZQUIERDA ANTONIO FERRER Y QUICO EGUIRAUN, LOS TRES
DE CAMPING, Archivo Jesús de la Fuente






FIN

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