EDUARDO RUBIO EGURBIDE





EDUARDO RUBIO Y SU DESVENCIJADA VESPA.


A Eduardo Rubio padre le salió un hijo deportista, se llamaba Eduardo Rubio Egurbide, en lo deportivo siguió los pasos de su padre. El padre se llamaba Eduardo Rubio Ibarguren, fue un ciclista destacado en el País Vasco, también como motorista compitió en importantes pruebas.

El hijo fue socio del club desde 1964, se inició en el baloncesto, tenía y tiene moto a su edad y la maneja con soltura, pero sobre todo jugaba muy bien a pala, con un nivel muy bueno disputaba con los mejores en la  categoría amateur.
Hay un partido memorable en el Frontón de Landatxueta, a paleta argentina Eduardo de zaguero y Zarraga delantero, contra una pareja de franceses muy buenos, los hermanos Bareits. Eduardo y Zarraga eran una pareja invencible.
En el club la pareja de Eduardo, era Gorostiaga quedaron campeones de pala de Bizkaia en la categoría amateur. Otros dos pelotaris destacados del club, fueron José Mari Arroita y Juantxu Bilbao.
En verano jugaba en el Tenis de Castro Urdiales, también practicó la vela por las calas de Menorca con su velero en la temporada estival.
Fue un destacado melómano, dio un concierto con una selección de las más célebres arias, acompañado por un pianista, canto destacando por su perfecta afinación y finalizó a capella un tango. Este acto se celebro en el Centro de Reproducciones Artísticas de Bilbao.
Publicó en internet Los Pensamientos de un aldeano, que viene a ser un compendio de moral positiva.
Terminó la carrera de económicas y antes de que el padre le mandase trabajar, cogió una desvencijada y vieja Vespa recorriendo con ella toda Europa, de arriba a bajo.
Eduardo hijo se jubiló de director financiero de IDOM.




EDUARDO RUBIO, EN EL CLUB DEPORTIVO AÑO 1970

El 2 de septiembre de 1963 escribe una carta:
Queridos padres: Por fin me hallo  ya instalado en el club, despuès de veinte días de peregrinaje turístico por Europa.
El viaje ha tenido de todo, pues he visto cosas maravillosas y ciudades muy interesantes, pero el tiempo ha sido espantoso, ya que creo que han sido tres días en los que no ha llovido. La mayoría de los días lloviendo sin parar y a veces con unas tormentas bíblicas.
El itinerario completo ha sido el siguiente: Bilbao-Toulouse- Carcassonne- Séte- Nimes- Avignon- Aix Les Bains, Ginebra- Lausanne- Berna- Basilea- Estrasburgo- Bönn- Colonia- Luxemburgo- Utrecht- Amsterdam- La Haya- Rotterdam- Bruselas- Gante- Ostende- Dover- London, en total unos tres mil kilómetros. 

La Vespa en un principio no dio ningún problema, luego me dio unos días locos, pues se me desfasó la chispa y más tarde hubo que desmontar el embrague y por último se me bloqueó el motor debido a una esquirla enquistada en el pistón que me rayó todo el cilindro, así que ahora no anda ni para atrás, pues he perdido mucha compresión.
Me ha sobrado mucha comida a pesar de haberme alimentado bien en todo el viaje con lo que llevaba: Maizena, queso y mermelada para el desayuno, carne, chorizo, galletas para comer, sopas, bocadillos y más Maizena para cenar.
A lo largo de todo el camino he podido ver que como en España, no hay nada mejor para vivir, pues por aquí la gente no anda de juerga y fiesta contínua como en agosto en Bilbao y aquí el tiempo es muy frío, así que todos en casita.
Como os conté en Luxemburgo fui infamemente saqueado, me desapareció la chaqueta, la camisa sin estrenar, los dos pantalones, el transistor, la pluma estilográfica, tabaco etc....
Así que me han dejado silbando, en paños menores.
La única que se alegró fue la Vespa por la ostensible disminución de peso.
Me consuelo pensando que el que me robó andaba muy necesitado, vamos que parar robar unos pantalones usados, de cualquier forma me hizo "la Santísima".





MANOLO ZARRAGA A LA IZQUIERDA Y TXOMIN ALTUBE


El otro suceso pero opuesto me ocurrió en Amsterdam, salí de la ciudad y se desencadenó una tempestad de tales dimensiones, que la moto no podía marchar derecho, pese a que era una suave pendiente. 
Opté por volver al albergue y lo encontré lleno, salí para buscar otro  y me quedé parado en la carretera, cuando pasaron dos señores con un estupendo BWM y me invitaron a su casa donde llegamos todo calados, yo estaba bastante mosca pues todo el lenguaje había sido por señas, pues el holandés es más cerrado que un convento en Cuba. Pero como las hijas hablaban inglés pusimos la situación en claro y tras dar cuenta de una buena cena, terminamos la velada en una animada charla familiar.
Al día siguiente acudimos todos a misa, era domingo las mujeres todas con sombreros ridículos y los hombres con unos trajes muy raros.
Pero entre tanta rareza lo que era verdaderamente normal, mi chaqueta mugrienta  y el pantalón vaquero. Todos me miraban con curiosidad y comencé a sentirme algo incómodo.
Pero fue todavía peor cuando un señor me invitó a tomar una bandeja de dimensiones gigantescas con unos seguidores que se dedicaban "arrasar" al contribuyente manteniendo la bandeja durante tiempo ante las narices del asistentes, hasta que se oía el ruido metálico de la calderilla, yo hacía rapidísmos cálculos pesetas- florines calculando lo que podía tirar al cepillo y rebuscando entre mis bolsillos.
Fueron dos horas y cuarto, con un sermón 3/4 de hora de sermón en holandés.
Finalizado el acto fuimos todos a casa, por la tarde se organizó una especie de guateque de lo más animado.
Al día siguiente hablé de partir, tras cargarme de comida, tabaco, colonia, coñac etc..... Yo también les obsequié con algo de lo que llevaba, quedando en escribirles e invitándoles a mi casa.
Os dejo porque tengo que escribir más cartas.

FIN

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