miércoles, 6 de marzo de 2013

MI PERRA "LOLA"




la perra Lola
Veo la expresión de su cara irradiaba alegría,cuando nos enseñó a un cachorrito negro por el vídeo de la portería.
Mi hija June siempre había deseado tener un perro,era una perrita negra como el carbón con escasos meses.
La instalamos en la cocina de casa,era asustadiza y algo desconfiada.Alguna mala experiencia le había marcado a pesar de su corta vida.
 No la quería tener,pensaba con razón que si mi hija no podía cuidar de si misma,menos lo podía hacer de su perra.
Cuando llegó a casa la ignoraba, se hacía sus necesidades yo malhumorado llamaba para que lo limpiaran.
Pero en el día a día me fue ganando,no puedo olvidar cuando me miraba o ponía sus patas en mis piernas.
Era una ratonera,no era una perra de raza pero poco a poco fui sintiendo un cariño muy especial a ella.
Estaba atenta a todo lo que pasaba en la casa,los ladridos de aviso cuando oía las llaves meter en la cerradura.
Recuerdo como acudía a ti cuando sentía miedo,los cohetes y petardos la ponían loca de miedo,se escondía debajo de la cama,había que encerrarla en el servicio,era muy nerviosa quizás insegura.

Pude disfrutar con ella,cuando íbamos al monte el contacto con la naturaleza le volvía loca de alegría.Conocía la indumentaria mía del monte y la bolsa con las llaves del coche.
El coche le gustaba mucho,se ponía fuera de sí era una explosión de ladridos y algarabía.Se situaba  a la parte de atrás dominando la situación y desde allí ladraba a todo el que se acercara al coche, los cobradores del peaje de la autopista eran  sus más encarnizados enemigos los ladraba hasta que partía el coche.
Podía recorrer cientos de kilómetros en el coche,sin marearse ni pestañear.Solo cuando ella estaba en la creencia del fin del viaje se convertía en un manojo de nervios y empezaba a ladrar para salir del coche.
Recuerdo con tristeza cuando no la podía llevar al monte,como lloraba y sentía su hocico húmedo por debajo de la puerta,se me rompía el corazón oyéndola.
Pero a la vuelta,te recibía con alegría moviendo el rabo como si de un látigo se tratara y no comía en nuestra ausencia.

Creo que el  perro es el animal mas sociable de la creación,no me cabe la menor duda y así durante muchos años me lo demostró,sintiendo su cariño y fidelidad.
De cachorro como otros muchos cometía sus tropelías,como entrar en algún gallinero y desplumar alguna gallina.Espantar a las vacas y ovejas o exponerse a la coz de algún caballo.
Pero todo esto se lo hacía perdonar,porque me hacía gracia y además la quería.
Pero una cosa que no olvidaré nunca,sus ojos siempre observándome,siempre pendiente de lo que iba hacer su amo.

Tenía sus sitios preferidos algunos comercios,la casa de algún amigo donde hacía una carrera desenfrenada por el pasillo, presa de un frenesí indescriptible.Al pasar por su casa ella me guiaba al portal.
Dicen que las perras son más dulces y más de su amo,menos independientes.Y yo así lo creo,era feliz subida en tu regazo solo te pedía que le acariciaras y se quedaba dormida.
¿Que soñaba mi perra? quizás la suerte que tenía o su vida tan feliz,por tener unos amos que la querían y la mimaban.
Tenía un mecanismo de defensa con los perros, ladrar antes que le ladrasen a ella cuando se acercaban.Quizás miedo o autodefensa.Esta conducta te comprometía cuando el otro perro le enseñaba los dientes,entonces se volvía hacia mi presa de terror.
También tenía sus manías personales a los perros de aguas en particular los odiaba,las perras eran sus enemigas y rivales directas.
Le pusimos por nombre Lola,por su carácter y temperamento.

No se como me deje convencer ese día,la pusimos limpita, cepillada  y la llevamos al veterinario para limpiarle los dientes y quitar algunos tumores mamarios malignos.
Le despedí con un beso a la mañana y le dije que la recogería a la tarde,pero Lola no se despertó de la anestesia,tuvo una convulsión y murió.
Ahora me asalta una duda,si no la hubiese operado viviría un año o dos años más,pero solo son suposiciones y cábalas.
Cuando la vi por última vez su cuerpo estaba frío y sus mandíbulas desencajadas enseñando los dientes.
Era el recuerdo vivo de mi hija su verdadera dueña y ya tampoco está ella,alguna foto y poco más.
Pero me quedan sus recuerdos que no me los puede arrebatar nadie.

Pero os tengo que decir algo,tengo un perro bodeguero andaluz.Blanquito con unas manchas marrón y negro en la cabeza,de pocos meses.No se si Lola me lo perdonará porque era muy celosa.Se llama Carlitos algún día os contaré algo de él.
Siento la necesidad de su compañía y su amistad.

FIN


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