domingo, 24 de junio de 2012

EN LOS PICOS DE EUROPA,Dos socios del Club Deportivo-19 de Julio de 1917




De izquierda a derecha Eusebio Soriano y Federico Dapousa
Eusebio Soriano y Federico Dapousa
Acabamos de realizar una excursión ciclista por las carreteras de la Montaña y una ascensión alpina a los Picos de Europa.
Acosados por mil preguntas que nos hacen nuestros compañeros de "sport"nos decidimos a emborronar unas cuartillas que sirvan de respuesta,creyendo dejar así complacidos a todos ellos.
Este artículo salió publicado,en el Heraldo Deportivo de Madrid,el día 25 de Agosto de 1917.

LA PARTIDA
19 de Julio de 1917-Cuando el tren inicia su marcha para conducirnos a la capital de la Montaña.Son las 7,40 de la mañana,la invicta villa de Bilbao queda envuelta en espesa niebla y soportando el característico siri-miri.Dejemos a nuestro pueblo, triste de aspecto,como preparado a recibir la sacudida de los acontecimientos,la constante lucha de todo pueblo trabajador,que en esta época del año se recrudece.

Y el tren vuela,distrayendo nuestra imaginación las rápidas transformaciones de la campiña.Empezamos a sentir los encantos del viaje.
Las cinco de la tarde y en Unquera.Con solo un descanso de hora y media,en Santander,hemos andado 195 kilómetros.Nuestro miembros sienten la necesidad de ejercicio,que nos apresuramos a ejecutar montando en bicicleta para recorrer los 42 kilómetros que distan a Potes.Precioso trayecto,que se manifiesta en todo su esplendor desde Panes(bifurcación de la carretera a Cabrales)atravesando el desfiladero de la Hermida,más 20 kilómetros de escondida carretera que  serpenteando y en suave desnivel,sigue el curso del río Deva entre moles elevadísimas de piedra.
En Potes saludamos al activo secretario de la entidad Picos de Europa,D. Manuel Bustamante quien nos facilitó infinidad de datos,para la ascensión,buscándonos guía,caballería y hospedaje para saciar el apetito y descansar el cuerpo.
Llamó nuestra atención en Potes el recogimiento de las golondrinas.Millones había en  los aleros de las casas despidiendo al día con un ensordecedor ruido que no dejaba de tener un extraño conjunto.





LA ASCENSIÓN
20 de Julio-Un pequeño incidente,sufre el vehículo que conducía nuestro equipaje nos obliga a retrasar cinco horas la ascensión.De Potes a Camaleño,seis kilómetros,vamos en bicicleta acompañados de un perro lebrel que nos sigue.El guía Froilán hace ese trayecto a caballo.Cuando dejamos Camaleño son las nueve de la mañana y el sol abrasa.
Por un ancho camino de carro muy pendiente,ascendemos pronto pasando por Mogrovejo,original pueblo que más de una vez lo habrá trasladado el artista al lienzo,y alcanzamos el puerto de la Calavera(1330 metros sobre el nivel del mar) a las diez y media.Desde aquí se extiende el camino horizontalmente hasta la entrada del puerto de Aliva,rodeando a nuestra derecha,parte del macizo oriental Sierra de Aven con el Collado de Cámara.De frente vemos las montañas y a la izquierda,tras el barranco de vegetación riquísima,el pico Coriscao.Lllegamos a la fuente de los Asturianos(1500metros) a las once,donde hacemos un alto para saborear la purísima agua.Enseguida llegamos a las inmensas campas Menor y Mayor,donde pastan centenares de cabezas de ganado vacuno y desde donde se nos presenta imponente el macizo central.El efecto que nos hizo Peña Vieja(2651 metros),que hasta entonces solo en la fotografía conocíamos,no es para descrito.Un gran rato quedamos extasiados sin quitar mirada de su rebelde cumbre blanca,que contrastaba con el limpio azul del cielo.
Estamos en el chalet con que la Real Compañía Asturiana obsequió a su majestad el Rey,para albeergue en sus cacerías,edificio de sólida construcción y amueblado con gusto exquiisito.Junto al manantial de Fuensalada,despachamos el menú que el guía Froilán sacó de las alforjas.

A las dos y media reanudamos la marcha,rodeando el macizo por el puerto Lloroza(2061metros) y siguiendo el camino de la Canalona.Hemos dejado atrás el casetón de los ingenieros y la explotación de las minas de calamina y blenda.Grandes manchones de nieve cubren el camino,salvados los cuales,y en zig-zag,nos colocamos en el lugar denominado Tiros del Rey.Una densa niebla se forma bajo de nosotros que nos impide admirar el panorama,pero que nos ofrece un grandioso espectáculo.De aquél mar de espuma salen furiosos mil picos cuyos nombres y situación nos drescribe el guía:Los Horcados Rojos,Las Torres del Lambrión,El Naranjo etc.etc...
Ascendimos más,más,hasta donde los hombres pueden subir y solo los volátiles pasar.El perro lanza al espacio unos aullidos que espantan.Son las cuatro y media de la tarde.



EL DESCENSO
Unos rebecos,con sinigual destreza,trepan al oír pisadas.Nosotros nos dejamos escurrir por las llambrías(acantilados o declives de piedra suelta),llegando sin  novedad a los Tiros del Rey.Siguiendo sendas y cruzando camperas atravesamos Aliva,y en la Fuente de los Asturianos tomamos nuevo camino,a la derecha,para seguir por los invernales de Igüedri a Espinama.Es camino anchísimo de carro.
Con el crepúsculo.suben las pastoras a ordeñar el ganado.Todas van cantando.Nosotros no podemos compartir sus alegrías,pues nos decidimos a pernoctar en Espinama(980metros),que la jornada ha sido muy dura.

EL PAÍS DE LOS OSOS
En los montes de Liébana hay osos y donde principalmente se crían es de Espinama a Camaleño.Esta fiera es la obsesión de cientos de vecinos de estos contornos.En todas las conversaciones sale el oso a relucir,pero el oso apenas si existe.Y no es que nosotros no hayamos visto osos,no lo hemos visto.Osos y osas.
Uno de ellos saltaba al compás de una pandereta húngara,costándonos un poco de calderilla su danza.Otro infundía pavor sobre crecido número de cazadores armados hasta las uñas,en una lámina de regular gusto colocada en la pared de la habitación donde pasamos la noche,noche estrellada,que convidaba a repasar las primeras lecciones de astronomía.Y consumiendo un cigarrillo miramos al cielo hasta encontrar las osas,que como todos sabéis,es una mayor y menor la otra.

DE ESPINAMA A CAMALEÑO
21 julio- Son aproximadamente 20 kilómetros de barrancada,todo bajando y siguiendo el curso del Deva.Vegetación espléndida,verdes y apretadas hojas cubren grandes trozos del camino.Ordenamos al guía que acelere la marcha de su caballería,pues nosotros que hacemos el recorrido a pie,queremos saturarnos  de naturaleza.Más de una vez nos zambullimos en las cristalinas aguas donde se crían las truchas más sabrosas del mundo.
Actualmente se trabaja en la construcción de una carretera.Cuando esté terminada será sencillísima la ascensión a los picos.
En Camaleño cogemos con gusto a nuestras bicicletas,que en menos tiempo de lo que se tarda en contar nos presentan en Potes.



San Vicente de la Barquera año 1917
EL RETORNO EN BICICLETA
21,22 y 23 de Julio de 1917.Hemos comido y saldado cuentas en Potes.No es la hora más a propósito para darle a los pedales,pero nuestro deseo de cumplir con el programa de antemano trazado,nos obliga a ello.Nos despide un grupo de lindas muchachas,sus gritos los oímos desde lejos.
Sin ningún percance que lamentar,hacemos el regreso en bicicleta.El 21 pernoctamos en Unquera.El 22 salimos por Pesues,y en la playa de San Vicente de la Barquera tomamos baños de mar y sol.Seguimos a Comillas,el pueblo de las casas solariegas,que parece dormido en la Edad Media,y satisfecho el apetito de comer y beber,continuamos nuestra marcha por Liandres,Cobreces,Tamañes,Santillana,Quevedo,Valmoreda,Ureña,Arce,San Mateo,Cruz de Bezana y Peña Castillo a Santander,donde entramos cuando la luz artificial suplía en la noche a la natural del día.
El lunes 23 a Bilbao.Unos kilómetros antes nos enteramos de su situación.La industria y el comercio sufren las consecuencias del paro.La navegación aumenta el caudal de los ríos de oro que desembocan en las arcas de las entidades navieras.Locura.

IMPRESIONES GENERALES
El paisaje tiene una gran semejanza con el vasco.El caserío de Liébana parece castellano,todo junto amontonado.
Gente sencilla y hospedajes de lo más económico.
Nuestro esfuerzo en cinco días puede resumirse así:En ferrocarril 320km,en bicicleta 190 km y a pié 75 km.Total:585 kilómetros.

EUSEBIO SORIANO
 y FEDERICO DAPOUSA,del Club Deportivo de Bilbao.
ARCHIVO CLUB DEPORTIVO DE BILBAO


























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