miércoles, 17 de febrero de 2010

LA ASCENSIÓN AL GORBEA-segunda parte,una aventura romantica en el siglo XIX


Llegamos al molino de Murguia y poco despues al pozo Solibarcho insondable segun los naturales del pais,y siguiendo un buen rato por junto al rio nos encontramos en el puente y colmenar de Igas.Allí apareció el sol con todo su esplendor y con él se aumentaron por decirlo así nuestras fuerzas y buen humor,pues era augurio de buen tiempo.Poco antes de llegar al punto que llaman Aldarro divisamos ya las peñas de Gorbea y el arco que estas forman,pero sin que pudiéramos apreciarlo bien por causa de las nubes que le cubrían alternativamente.A las 6,30 llegamos al puente de Aldarro y al caserio del mismo nombre,ultima vivienda que debíamos encontrar situada en las estribaciones del Gorbea.Despues de un breve descanso echamos andar siguiendo un camino entretenido por el zig-zag que hace el rio,donde según los guias que llevábamos se cogen las mejores truchas del mundo.Carece aquel rio de puentes,a excepción del llamado Municacorta que debe estar construido por pastores,a juzgar por su construcción,pero hay en cambio grandes piedras arrojadas al caso,por las cuales se atraviesa el rio,sino con mucha facilidad,al menos sin mojarse los pies.Desde el puente mencionado el camino hácese ya costanero y poco despues llegamos a un bosque que nos pareció muy aproposito para acampar las horas que restaban de noche,hasta el momento de emprender nuestra subida a la cumbre del Gorbea.Allí cenamos al amor de una hoguera con el buen humor que reinó constantemente entre los expedicionarios y concluida la cena nos fuimos a acostar dentro de las tiendas,que habíamos extendido a fin de emprender la marcha poco despues de media noche,para poder llegar al alto antes de la salida del sol.Los chistes y bromas de algunos de los expedicionarios hicieron inútiles los deseos de los que trataron de conciliar el sueño y antes de que realmente pudieramos cerrar los ojos,llegó la una y media,hora de emprender la marcha y pusimos en camino empezando la ascensión alumbrados por teas,pues apenas se veía donde se pisaba.La subida fue trabajosa,no hay que negarlo,pero valía la pena de emprenderla por el espectáculo que se presentaba a nuestros ojos no recordaba ninguno de nosotros haberlo contemplado nunca.Nieblas sueltas y aisladas se encerraban en las cañadas y hendiduras de los montes asemejándolas a verdaderos lagos.Aquel mágico cuadro que no nos cansábamos de contemplar tuvo fin mas brevemente de lo que hubiéramos deseado,porque las ondulaciones del terreno lo hicieron desaparecer a nuestra vista.Entre tanto,seguíamos subiendo con paso apresurado para llegar a tiempo a la cúspide del Gorbea y poder admirar la salida del rey de los astros desde la cima del rey de los montes de VIZCAYA.Empezaba ya aclarar el dia y como se habían apagado las teas que llevábamos distinguíamos con dificultad los objetos y la ilusión optica,hacia que mirando hacia delante nos figurasemos que podíamos tocar con las manos la cumbre del Gorbea y sin embargo como cuanto más avanzábamos más avanzaba el dia y más claros se veían los objetos,nos parecía que se alejaba más y más la codiciada cima.Por fin llegamos a ella despues de dos horas de camino,penoso por más que hubiese sido grato por las impresiones que habíamos experimentado!AURECA! nos hallabamos ya a mil quinientos treinta y ocho metros sobre el nivel del mar.Eran las cuatro de la mañana y de pié sobre la punta más alta de la montaña,mas alta tambien de este pais montuoso,teníamos delante uno de los espectáculos más grandiosos que la mente puede imaginar.Las nieblas que nos rodeaban a modo de mar de algodón y se extendían por todo el horizonte,se hallaban a trescientos metros de nuestros pies,es decir a mil doscientos sobre el nivel del mar.Todas las grandes montañas de este pais y sus limítrofes parecían dormir bajo aquella capa blanquecina,excepción hecha del Amboto que se elevaba delante de nosotros como un fantasma y el Neizgorri de Guipuzcoa,digno rival del coloso que nos sostenía.Pocos momentos despues de nuestra llegada bañaba ya la aurora de transparente carmin,los encrespados picos de las más elevadas montañas que abarcaba nuestra vista.A lo lejos y hacia el Occidente aparecían los Picos de Europa en Asturias y las montañas de Izara y Pico Cordel en Santander,todas ellas cubiertas de un fino manto de nieve.Al sur el Moncayo y la Sierra de Cameros y el Oriente el Pico del Mediodia y el nuúcleo de los Pirineos.Es decir que todas las montañas rivales de aquella en que estábamos,mostraban su blancura la razón de su presencia,transportándonos a las regiones de las nieves perpetuas,el termómetro marcaba en aquel momento cuatro grados sobre cero.Aún yacía en sombras el mar que nos rodeaba y el sol de colosales dimensiones y envuelto en un aro de fuego de forma más bien eliptica que circular,se elevaba con una celeridad desconocida.De pronto se iluminó toda aquella superficie y las sombras de los montes corrieron dibujándose como si ellas brotaran en vez de la luz,como si la sombra hubiese nacido de la sombra misma.Amboto se unió a nosotros por aquel lazo impalpable,y nuestras formas vieran cálculo que apreciar lo que será el invierno en aquel punto,para la primera apreciación hay datos bastantes,para la segunda no conocemos el guapo que vaya hacerla.El descenso del Gorbea por aquel sitio es imponente y triste por la configuración de las rocas y peñas de que está sembrado y que no parece sino que van a desprenderse de su lecho para aplastar al infeliz mortal que se atreva a pisarlas.A lo lejos oiase el balido incesante de las ovejas y carneros que resonaban con eco lastimero en las concavidades de aquellas,haciendo aun más imponente y triste aquel lugar de suyo poco grato.El camino o más bien la travesía desde la falda del Gorbea hasta el Igriñas a donde llegamos poco antes del mediodia es malísima,pues no hay senda ninguna teniendo que andar a la ventura apoyándose y aun agarrándose en los picos y prominencias de las peñas de que esta erizado todo el terreno.Dos chozas de pastores que existen en Igriñao,sirvieranos de estación para media hora de parada y fonda.Allí comimos efectivamente,reunidos yo y todos los compañeros de la expedicción.Fotos del archivo del Club Deportivo de Bilbao,la subidad al Gorbea,año 1912.Cesar Estornés-Presidente de la Comisión de Montaña del Club Deportivo de Bilbao-.

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