martes, 30 de julio de 2013

EL CHAL DE MARÍA SALOME,por R.ANTONIO BULHAO PATO






Recuerdos de la infancia,¡....que gratos son principalmente al declinar la vida! 
En el invierno,acordándonos del buen sol de los días germinativos de la primavera,nos animamos y confortamos.

Nací en las provincias vascongadas,en la villa de Bilbao.Una bella provincia y una heróica ciudad,la ciudad de Diego López de Haro,que fue tan varonil en la edad media como intrépida para resistir los asaltos de Francia en los fines del siglo pasado y principios de este,que soportó con heróica perseverancia en 1835 y 1836,repetidos cercanos y todavía hace siete años repelió las arremetidas tigrinas de los siervos de Dios y vasallos de don Carlos de Borbón,el honrado y magnánimo.

Fui criado en Deusto,muy próximo a Bilbao y a cuatro leguas de las Encartaciones,donde nació Antonio de Trueba,el insigne cuentista.Muchas veces estuve,con mi padre,en las Encartaciones.Sabe Dios si en mi infancia,bajo las arboledas de aquel valle fertilísimo,no asalté los nidos y apedreé los nogales y los castaños en fraternal camarería con el autor de las Madres,de la Mancha de la Mora y de tantos primores de arte que andan traducidos en las principales lenguas de Europa.
Puede ser.Yo era la peste de los niños y Trueba,a pesar de su amantísimo corazón,es probable que también lo fuese.¡Oh las criaturas.los inocentes crueles! como dijo Victor Hugo.

Cuando nací,mi padre ajustó con una aguerrida guerniquesa para que fuera mi ama de leche.María Salomé tenía veinte años al entrar en nuestra casa.
Esta mozuela era hija de aquellas bravías montañas.Había bailado y cantado a la sombra de los árboles de su pueblo,la tierra de los Fueros.




Era de mediana estatura y morena.
Tenía una masa de cabellos tal,que al sacudirlos,cubríanle densamente los hombros y los pechos y cuando con ímpetu y esfuerzo los agarraba con ambas manos,echándolos para atrás con un elegante movimiento de cabeza,hecho en el mismo sentido,saltábanle en ondas también con arte.Los ojos castaños,transparentes,vivísimos,admirables.
Tuve su retrato que infelizmente,un acaso destruyó hace tres años,en una mal cuidada mudanza.Era de papel y había sido hecho por Augusto de Belvedere,un portugués emigrado que se hospedó muchos meses en nuestra casa.
Para dejarnos una grata memoria retrató a mi padre,mi madre,mi hermano y a mí,que tenía poco más de cinco años.
Este mozo pintor,que no alcanzó nombre distinguido en el arte,tenía rara habilidad para atrapar semejanzas.
Los retratos que dibujó son como fotografías.
¿Belvedere? ¡Su apellido fue para nosotros siempre un misterio!
Había emigrado de Lisboa después de los acontecimientos de 1833.
Era realista.Mi padre no lo interrogó nunca sobre su procedencia;para mi padre tenía la más respetable de todas,ser inteligente,pobre,expatriado,infeliz.
Nuestra distinguido pintor Marciano Henriques de Silva,me dice que le había conocido en Italia,viejo ya,pero sano y vigoroso,usando del mismo nombre Augusto Belvedere y siendo un restaurador de mérito.
Labrador de Vizcaya,Biblioteca Nacional de España



La villa donde vivíamos en Deusto era una casa antigua.Quedaba dentro de una gran finca,que se extendía hasta la orilla de la ría,de aquella famosa ría donde se pescaban las angulas,desconocidas según creo en otras partes.Una especie de anguilas muy delgadas,pero de un sabor exquisito,finísimas.Las llevaban en ese tiempo para Madrid en nieve,hoy irán fácilmente por el camino de hierro.
Las tardes de los domingos y días festivos,había tamboril y baile en la plaza del pueblecillo,enfrente de la iglesia.En esos días todo el mundo corría a la fiesta,pequeños,mozuelas,muchachos,mujeres y hombres casados.
¡Un frenesí!
Había además de tamboril juego de pelota y de barra,ejercicios violentísimos.



Labradora de Vizcaya,Biblioteca Nacional de España

¡Que gente más alegre,que pueblo más sano y vigoroso!
Las mozuelas con sus dos trenzas largas atadas en las extremidades con lazos de cintas de colores variados y fuertes;y en la cabeza una flor del campo.
La saya corta,las piernas redondas,los brazos finos,mas de hierro,como sus montes nativos.
La voz extensa y afinada,gorjeando los zortzikos que corresponden a las malagueñas y playeras de los andaluces.
La pandereta revoloteando en los aires.
Las señoras de sangre azul,danzaban con el primer campesino que viniese a invitarlas.Recusar sería caso inaudito y estrepitoso.Estábamos en la tierra de los Fueros;en aquella sangre no había asperezas. ¡El soberbio y sombrío Fernando VII había paseado a pie por las calles de Bilbao!

Yo si que era un castigo,un verdadero dominio para María Salomé,mi ama en esas tardes ruidosas y festivas.
A ella en habiendo tamboril,dábale el vértigo de la danza y del cántico.
¡Que linda mozuela y como le abundaban los cortejos!
Salomé era tranquila y alegre.Los alegres casi siempre son buenos.En viéndola enlazada con su pareja,requebrando voluptuosamente el cuerpo y los brazos en los movimientos de aquella danza,dábanme unos ímpetus  de furor desaforado.Una vez salté a ella mayando como un gato rabioso y le arranqué el pañuelo de seda,de colores brillantes,que tenía en la cabeza en forma del más gracioso tocado y le clavé las uñas en la cara.
Después desaté un lloro apasionado.Eran celos.
¡Las criaturas tienen esto!
María Salomé,viéndome sumido en aquellos sollozos tan doloridos,olvidó los arañazos,el tamboríl,el baile,los zortzikos y los cortejos,me abrazaba estrechamente,animándome con maternales caricias y también desgranaba sinceras lágrimas.¡Cuitado! Me quería tanto como a su hija,que tenía un año más que yo y estaba en Guernica,con su abuelo y su tío.
María Salomé era viuda.
Mis arrebatos y dolorosos celos por causa del baile ¡Ay de mí,debían ser los últimos!
En aquella misma semana tornó a surgir la guerra civil por los montes circunvecinos.

La pelota y la barra cesaron,el tamboril y los cantos enmudecieron,hízose un silencio siniestro en el poblado,en el caserío,en los aldeanos,silencio cortado de sobresaltos de vigías de preguntas ansiosas  a las pasiegas que descendían de las montañas abrazando a sus hijos de pecho y trayendo a cuestas un enorme cesto cargado de panes de preciosa manteca fresca envuelta en yerbas aromáticas,manteca que traían para vender en la ciudad.Estas montañesas son de una fuerza y energía admirables.
La callada y sombría soledad de nuestra casa,de la habitación del casero,de los alrededores de la quinta y de las casas próximas,era apenas interrumpida cuando nos daban suelta,a mi y a mis compañeros ,que presintiendo la guerra yo con una espada flamante,que si no era de Toledo era de Flandes(de hojalata) y los otros con lanzas de caña y caballos de palo,divididos en facciosos y cristianos,rompíamos a la carga,sudando,debatiéndonos,entre gritos y risas cristalinas.
¡Prólogo pueril y tranquilo de una gran tragedia!

Currito hermano de María Salomé era faccioso(carlista),fanático por sus fueros,pronto a morir con entusiasmo,siempre que al caer besase el suelo de la patria.
La guerra en todos los tiempos en las Vascongadas,ha tenido el ardor inspirado en las luchas religiosas.Es un pueblo ingenuo,vivo,sano  y robusto,audacísimo en la pelea y perdidamente enamorado de su país.Se dan casos frecuentes de nostalgia,sobre todo en las gentes del campo,cuando dejan sus montañas y se ven obligados a vivir en tierra extranjera.
Currito tomó las armas como voluntario y se alistó en las filas carlistas.
Prisionero,sería pasado por las armas inmediatamente.
Cabrera a quien habían fusilado a su madre,a la cual adoraba dejó la sotana de seminarista tornándose vengativo y cruel como Sila.
¡Las matanzas del inteligente  y audaz caudillo,eran dignas del alma de Nerón!
Seguíanse por parte de los cristinos o negros (los liberales) represalias terribles.
Los vizcaínos se tenían como rivales de ánimo de los bravísimos navarros.
Todos los habitantes de las cercanías de Bilbao,eran carlistas.
Las ejecuciones entre Bilbao y Deusto se daban en un sitio llamado la Sebe,donde la estrada dilatándose,formaba un paseo largo.

Esas ejecuciones se sucedían a cada instante.¡Cuantas veces oyendo una descarga yo vi a mi madre ponerse blanca como una difunta;después con los ojos empapados en lágrimas,persignarse y rezar!
Era un arcabuzazo.
A la gente que venía de la villa y que había asistido al espectáculo,preguntaban los curiosos acercándose a las puertas:
¡Murió de pecho o de espaldas!
Cuando respondían:
¡De pecho,de pecho!
¡Muy bien,muy bien!repetían los interrogantes con ufanía.
Esto es murió sin venda en los ojos y con el pecho frente a las balas.
Algunos de los condenados tiraban la boina al aire,saludando a su causa y diciendo:
¡Me voy a cenar con María Santísima!
Cosas increibles,prodigiosas de valor y de creencia.
Cuando supo que su hermano había tomado las armas,María Salomé tuvo un gran sobresalto.
Era un organismo apasionado y delicadísimo.Se pasaba las horas haciendo hebras y cortando vendas.
No tardó la ocasión en que hilos y las vendas fueron necesarias.
En el primer tiroteo de Somorrostro a 8 o 9 kilómetros del punto en que estábamos.Currito fue herido en una pierna.María Salomé para ir a verle,tenía que atravesar el campo de los cristinos. 
Nada le detuvo.
Preparó un cesto con cuanto juzgó útil al doliente y partió de noche.Si le cogían sería incontinente pasada por las armas.Cuando se lo dijeron se rió.
Al cabo de ocho días volvió.La herida había sido leve y el hermano estaba restablecido.
Al entrar en casa¡Con que ímpetu me tomó en sus brazos convulsos y vigorosos!
Aún ahora me parece sentir y palpitar  alborotado aquel noble pecho.
Corrió un año,apenas unos pocos días amanecieron tranquilos en el valle de Deusto.
Los viñedos y las huertas dejados de la mano de Dios,nuestra quinta abandonada.
¡Todo lo arrasó la guerra civil!
Pasado un año mi padre con su familia regresa a Portugal,fletó un bergantín de Dinamarca y el día de aquella amarga despedida llegó entre lágrimas acerbas.
Fue preciso emplear la fuerza para que María Salomé me soltase de sus brazos.En el muelle de la ría vuelta hacia el navío que quedaba a pequeñísima distancia estuvo en vela,en el elocuente desorden de su dolor.Los cabellos desatados,las alas de su nariz palpitantes,el pecho trepidante,erguida,sublime.
Llegó a cerrar los puños,amenazándome y exclamándo:
¡Ay indino,no te olvides de mí!
Tenía yo ocho años y medio.
La impresión de esa despedida,se me quedó fija para siempre.¡Las heridas del alma son como las del cuerpo indelebles en su cicatriz y también como la cicatriz pinchan y a veces cruelmente.

Pocos meses después que hubimos llegado a Lisboa,tuvimos noticias que se me ocultó durante años,del fin lastimoso de María Salomé.
Su hermano había sido nuevamente herido y esta vez la herida era grave.Salomé venciendo extraordinarias dificultades,con riesgo inminente,fue a verle muchas veces.Pero en una de ellas la apresaron.
Le llevaba a su hermano ropa,tabaco y fruta para la convalecencia.
Ni el ser hermano,ni el cumplimiento del santo deber que le inspiraba,lograron suavizar a los jueces el procedimiento del sumario.
Pusiéronle en capilla.Veinticuatro horas después rodeada de una escolta,acompañada de un religioso la condujeron al lugar de la ejecución.Iba con paso firme,rezando y profiriendo repetidas veces el nombre de su hija,que tenía ya diez años y quedaba sola,porque el tío estaba en la guerra  y el abuelo había muerto.

Salomé llevaba un chal que mi madre le había traído de Francia y se lo regaló con otras cosas al término de la crianza del hijo.
Después de  arrodillada,llamó al fraile,Salomé le tiro el chal y díjole con voz natural:
¡Está nuevo,déselo a mi hija,para el día de su boda,las balas podrían agujerearlo! 
Este hecho de sangre fría se hizo notorio y produjo gran impresión tanto en Deusto como en Bilbao.Todavía viven personas que se acuerdan de ella.
Así murió en la flor de la vida esta mujer,heroica mujer a cuyos pechos fui criado.

Fue publicado en el Noticiero Bilbaíno el 3 de Marzo de 1929
Por Don Benito Marco Gardoqui,que nació el 7 de Enero de 1880 en Bilbao. 
Fue alcalde de Bilbao: del 17 de Noviembre de 1913 al 28 de Setiembre de 1915
Estudio filosofía y letras,derecho en la Universidad de Deusto
Amante de la música
Militó en el partido conservador
y era asiduo a la tertulia del LYON D´OR.

FIN


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