martes, 16 de febrero de 2010

LA ASCENSIÓN AL GORBEA, primera parte-en el siglo XIX una aventura romantica


Los montes traerán paz para el pueblo y los collados justicia-Salmo 71,3
En el mes de Agosto una de las tiendas mas curiosas y peregrinas que van a levantarse durante las fiestas en el Arenal Bilbaino, un grupo de jóvenes de una sociedad campestre de Bilbao,para hacer excursiones a las montañas más notables del pais vascongado,en esta exposición aparecerán todos los adminículos para hacer una expedicción,completamente preparados para cualquier evento,en el año 1879 la noticia la daba el Noticiero Bilbaino y llamaba mucho la atención.

Tambien nos habla de un celebre solitario del Gorbea,que lleva el cabello muy largo y luenga barba.Lleva una tablilla en una mano y en ella tiene marcada una cruz especial,dentro de un circulo y escrito un anagrama filosofico-social,esperemos el nuevo genesis de este moderno Moises.
Algunos años despues de que Mauricio Willkomm un aleman curioso,subiera al Gorbea en el año 1850 hasta la misma cumbre a caballo,un grupo de jovenes apodados "Los Vascongados"nos cuentan su ascensión al Gorbea el dia 22 de junio de 1879.Este es el relato que copio de su texto original,que apareció en el periodico el Noticiero-Bilbaino el dia 21 de julio de 1879,hubo al año siguiente una segunda expedicción con el objeto de subir al Gorbea y luego visitar la famosa cueva de Supelegor,pero el frio,las nieblas cerradas,la lluvia y el granizo al bajar del Gorbea impidió visitar la cueva.
.A SINFONIA A TODA ORQUESTA:Nos hemos reunido unos cuantos jóvenes de buen humor con el firme proposito de ver y admirar todo lo mas notable que debido,no al esfuerzo humano,sino al capricho de la naturaleza se encierra en las provincias vascongadas.Pasaremos pues de corrido las poblaciones todas y nos detendremos o sobre el pico de una roca o bajo el techo de una bóveda de estalactitas.Por eso nuestras expediciones no pueden en general hacerse en ferro-carril,ni en coche,ni a caballo,tienen que hacerse con el báculo en mano y la maleta al hombro.Y por eso tambien la relación que hagamos de nuestras excursiones tienen que adolecer de falta de refinamiento y engaños propios de la época actual,aqui todo es tosco y rudo,desde nuestros semblantes tostados por el sol y el aire y nuestros vestidos sirve la elegancia del corte parisien,hasta nuestro lenguaje sencillo y nuestras formas algun tanto desaliñadas.El lector no debe buscar en nuestros relatos otra cosa que la verdad,pero la verdad dicha con la ruda franqueza con que debe expresarse.LOS VASCONGADOS-.Completamente inútil es hablar del camino que recorrimos desde la salida de Bilbao hasta Izarra,porque aparte de que es muy conocido,un viaje en ferro-carril lo hace cualquiera,conste solamente que a pesar de lo lluvioso que amaneció el 22 de Junio,dia de nuestra partida,no por eso había decaido el buen humor y la alegria de los expedicionarios,que en número de catorce ibamos admirar un espectáculo enteramente nuevo para nosotros y para todos nuestros lectores,estamos seguros de ello.Llevamos tiendas de campaña para poder acampar en el monte mismo,comida para que no decayeran nuestras fuerzas,mantas para abrigarnos e instrumentos para poder apreciar la altura a que pensabamos subir,la temperatura que ibamos a experimentar,la dirección que debiamos seguir y la distancia que iba a separarnos de todo punto civilizado.Pasamos pues por alto hasta nuestra llegada a las 11,35 de la mañana a la estación de Izarra,desde donde nos trasladamos a la posada de Micaela Aizpurua,allí proxima en la que nos tenía preparada una suculenta comida que fue honrada por estómagos dignos de Milón de Crotona,que dicen se comía un buey por mero pasatiempo.Concluida la comida se procedió al arreglo y colocación de todos los utensilios sobre cuatro jamelgos dispuestos para el objeto,pues otro que con una buena parte de comestibles debió habernos esperado en Izarra hizo rumbo hacia Sarría antes de nuestra llegada.Despues de este y otros preliminares de marcha emprendimos esta y aqui puede decirse que empieza nuestra verdadera expedicción.Al principio seguimos el camino que desde Izarra a Murguía,camino poco espacioso y en bastante mal estado de conservación y suguiéndolo nos encontramos en el punto que llaman la barrera de Belunza,nombre cuya etimologia la ignoramos,por la sencillísima razón de que no encontramos quien pudiera dárnosla,poco más adelante y sin abandonar dicho camino divisamos los pozos ó lagos de Maracalda.

No puede formarse idea siquiera sea aproximada,del efecto tan maravilloso que presentaban a nuestra vista,aquellos inmensos pozos escondidos entre un bosque de corpulentos árboles a cuya sombra resaltaban más y más sus cristalinas superficies que tan pronto se ocultaban a nuestras miradas como nos parecían el Oceano en dia de calma ó simplemente un pobre charco.Dejamos,bien a nuestro pesar,la contemplación de esos lagos,pues no teníamos tiempo de sobra si habíamos de alcanzar a buena hora el objeto de nuestros deseos.Despues de seguir como una mas el mismo camino,salimos a la carretera que desde Orozco se dirije a Murguía en el alto de esta carretera hay una banderola de hierro que marca su dirección,y un poco más adelante esta el puente de Amézaga que sea dicho de paso,es de madera de allí parte el camino para Sarria y la carretera sigue a Vitoriano y Murguia.Dejamos esta en el trozo más agradable,pues lo que hasta entonces habíamos andado carecía de arbolado y lo que abarcaba la vista era una linea recta cuyo fin no se divisaba,cubierta toda con sombra de los corpulentos chopos que se alzaban a uno y otro lado.Apenas abandonamos la carretera para seguir el camino de Sarria,entramos en el Real extenso bosque en que no se sabe que admirar más,si la igualdad de los corpulentos arboles de que está cubierto o la simetría con que se hallan colocados,o la frondosa y finisima yerba que crece al pié,en el terreno en que se levantan.Salimos del Real muy pronto y divisamos Sarria,en cuyo pueblo entramos un cuarto de hora despues.Al pasar por frente a la Iglesia de ese pueblo,salía la gente del rosario y juzgar por sus semblantes,la curiosidad de aquellos sencillos campesinos debía ser grande,viéndonos con la maleta al hombro,atravesar el pueblo a buen paso en dirección al monte.Solo vimos,así a paso de cazadores,una fuente en la plaza del pueblo que por sus formas artisticas y la copiosa agua que despedían las bocas,debe llenar superabundantemente las exigencias de Sarria,como lleneran indudablemente aun las de otro cualquier pueblo de mayores pretensiones.El guia que se nos había adelantado con uno de los bagages y que había quedado en esperarnos a la salida de Sarria,había hecho lo que en Izarra se cansó de esperar y fuese adelante y como quiera que tampoco volvía un pastor que enviamos a buscarle,emprendimos nuevamente la marcha despues de algunos minutos de descanso,dejando dicho el itinerario que pensábamos seguir.A las 4,30 nos encontramos en el puente Blanco,que así lo llaman a pesar de ser de su color más oscuro y siguiendo un camino que empieza por ser carretil y acaba por ser de cabras,llegamos a los Molinos de Isarate y Marquina molinos que no muelen por estar abandonados,lo que hace que aquel sitio sombrío y triste,ya por la situación que ocupa rodeado de elevadas montañas,lo que parezca aún más por la falta de vida que allí se observa por la profundidad del rio que corre al pie,profundidad que hace tomen las aguas un color negruzco y por la hora en que lo vimos,la caida de la tarde y más que todo por la espesa niebla que cubría el espacio
.Fotos del archivo del Club Deportivo de Bilbao,la subida al Gorbea,año 1912,la primera foto Duñabeitia y sus hijos.Cesar Estornés Presidente de la Comisión de Montaña del Club Deportivo de Bilbao.

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