lunes, 7 de diciembre de 2009

SOBRE LOS VELOCÍPEDOS

Las carreras sobre estos biciclos desataron pasiones en el final del siglo XIX




Bilbao y el ciclismo han estado siempre asociados. Pero mucho antes de que se popularizasen las bicicletas similares a las que hoy conocemos, hubo un artilugio que causó sensación: los velocípedos.

Eran biciclos altos, con una enorme rueda sin cadena. Las caídas eran frecuentes, y cuando el biciclo perdía el equilibrio era necesario el burro o el buey para recuperarlo de la cuneta. A finales del siglo XIX, Félix Aguirre, Luis Briñas, Perico Mac Mahón, Tomás Amann y Mario Losada eran los ases del Campo Volantín, un territorio todavía inexplorado. Carreras matutinas y morradas memorables para disgusto de los vecinos que vivían en las casas señoriales y los hotelitos de la época.
En el periodico Irurac-Bat del 23 de Mayo de 1868,comenta que fue Bilbao la población que acogió con entusiasmo los velocipedos,cada dia se presentan nuevos adeptos al Campo Volantin para hacer sus practicas y donde se alquilan de todo tipo,para niños y mayores,incluso se fabrican algunos en Bilbao el Sr. Blancou fabricante de carruajes y de velocipedos,el reputado fundidor Sagarduy y los que se importan de Francia e Inglaterra para los pudientes,se hacen proyectos de excursiones a la costa, ya lo ven la cosa está en plena ebullición.

En el Irurac-Bat de 1868,se habla de una apuesta una carrera entre un andarín y un velocípedo.
Se hizo una prueba de ensayo de Bilbao a Las Arenas,con aquél curioso y rápido intrumento de locomoción.
Recorrió la distancia y volvió al punto de partida deteniéndose un rato en las Canteras de Axpe y tomando un refrigerio en Las Arenas,tardaron dos horas aproximadamente.

El Club Velocipedista de Bilbao se inaguró el año 1885,en la calle Marzana,1 .
Algunos años después, José Zamacois Bengoa se paseaba por Albia, usando un jersey colorado y un kepis de franchute, montado en un velocípedo. Detrás de el venían sus fornidos discípulos del gimnasio Zamacois, los Acha, Abrisqueta y Piquero. Haciendo proselitismo para la causa del naciente “sport”, término inglés que se ponía de moda entonces, cuando Pablo Mascarón y Adolfo Zamacois empiezan abrir los comercios de venta y alquiler de bicicletas.De Vitoria nos llega la noticia de un joven nacido en Cienfuegos(Cuba) que ha ganado el primer premio de velocipedos en Madrid y se llama RAMIRO MAEZTU es tio de los MAEZTU,GUSTAVO Y RAMIRO hace experiencias arriesgadas como ir de Vitoria a Miranda de Ebro en dos horas y en cuatro a Bilbao y que quiere recorrer gran parte del Pais Vasco y parte del medio-dia de Francia es una noticia del año 1879,la bicicleta del tio Ramiro,se conserva en la casa natal de los MAEZTU,en Marañón(NAVARRA).

En 1887, durante las fiestas de Bilbao, Martín Prieto propone al alcalde de al villa utilizar el Campo Volantín “para espectáculos de carreras de velocípedos”. Luís Echevarria, presidente del Club de Bilbao, hace lo mismo al año siguiente. La afición al ciclismo empezaba a florecer, con Adolfo Urquijo, Tomás Zubiria, Cirilo de Gana, Santiago Amann y Antonio Bandrés, entre otros muchos, haciendo de jueces, vocales, presidentes o inspectores.



El 23 de agosto de 1889, el ayuntamiento anuncia una carrera en la Plaza Elíptica. La recaudación se destina a fines benéficos. Fue tal la afluencia de personal, que el arrendatario del caserío de Beraza, colindante con la Plaza, reclamó daños y perjuicios al consistorio por los destrozos causados.

Las carreras eran a tres niveles: la preparatoria (seis vueltas, 1.900 metros), la nacional (diez vueltas, 3.100 metros) y la infantil (tres vueltas, 900 metros). Tanto en la Gran Vía como en la Plaza Elíptica, los hermanos Secundino y Alejandro Acha triunfaban con bicicletas de nueve kilos marca Raleig. Sus adversarios, ciclistas bilbaínos como José Mieg, Agustín Mascarón, John Handle, Santiago Castroviejo y Luis Damborenea.

En estas carreras ciclistas, actuaba la banda municipal de Bilbao. Los ingresos por la venta de entradas se destinaban a la Casa de Misericordia, santo Hospital civil y Sala Cuna.

El público asistía masivamente a las pruebas, teniendo en cuenta que en el siglo XIX las fiestas de Bilbao se reducían a corridas de toros, fuegos artificiales y desfile de carrozas. Los premios a los vencedores eran objetos donados por la burguesía local y sociedades como la Bilbaína o El Sitio.



El 11 de mayo de 1893 se organizó la carrera Bilbao-Balmaseda, de 60 kilómetros. Los tres primeros clasificados fueron: Secundino Acha (2 h. 42 m.), E. tapia (2 h. 42 m.) y Vicente Fatras (2 h. 43 m.). El primero y el tercero futuros socios del club.

El día 27 de Mayo de 1899,se reune la junta general de El Veloz-Club-Pelmato-Ciclo de Bilbao.Se nombró capitán de ruta y velocidad a Don Manuel de Sacristán y tesorero a Don Manuel de Iñigo.
Sabemos que reina gran entusiasmo entre los socios del Club para verificar la proyectada excursión a San Sebastian los días 24 y 25 de junio próximo.

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